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Opinión | NOTICIAS DEL ANTROPOCENO

Nuevas enfermedades, una misma medicina

Mi médico me echó un puro enorme cuando descubrió que había tardado una semana entera en pedir cita desde que detecté un pequeño sarpullido en la espalda que se me fue extendiendo hacia el pecho. En mi favor debo decir que, excepto la evidencia del sarpullido, el único síntoma era un picor leve, y, como todos sabemos, rascar y lo demás, solo empezar. En descargo de la médico y su reprimenda debo decir que el Herpes Zóster (o ‘culebrilla’ en el argot popular) es una afección de tratamiento muy sencillo con un medicamento ad hoc si se trata dentro de las 48 horas de los primeros síntomas. Que es así lo confirmé consultando a Google, y también descubrí que ese tipo de herpes se da en la edad adulta porque queda agazapado en el organismo de alguien que ha sufrido en la infancia de varicela, porque es otra manifestación del mismo virus.

Pues bien, acabo de leer que la vacuna contra la varicela (recomendable, en cualquier caso) disminuye de una forma significativa (más de un 15%) la probabilidad de sufrir Alzheimer. Dado el número abrumador y creciente de personas a las que afecta esta enfermedad, y los devastadores efectos que tiene en los que la sufren y sus familiares, ese porcentaje que parece nimio puede traducirse en millones de casos. Yo tenía pendiente ponérmela en mi Centro de Salud y no voy a perder más tiempo. El estudio que ha proporcionado el hallazgo ha sido propiciado por la mayor asociación mundial de afectados por Alzheimer.

Lo cual confirma una estrategia por lo demás curiosa que explica muchos de los avances que se dan en medicina: es más eficiente encontrar nuevas enfermedades para un medicamento ya existente que desarrollar uno nuevo desde cero. Es obvio que esto engorda los beneficios de las grandes farmacéuticas, que se forran con diversos síndromes cuyo espectro se va ampliando cada día, como el TDH, pero la realidad es que los datos están ahí y los resultados son incuestionables.

La misma viagra (o su componente activo) se desarrolló para combatir la calvicie, con un efecto colateral que sorprendió a los investigadores e hizo inmensamente rica a la farmacéutica.

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