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Opinión | Pulso político

Joaquín Martínez Salmerón

Prioridades en tiempos de crisis

Pedro Sánchez, durante su comparecencia después del Consejo de Ministros extraordinario.

Pedro Sánchez, durante su comparecencia después del Consejo de Ministros extraordinario. / José Luis Roca

El Plan Integral de respuesta a la crisis de Oriente Medio vuelve a situar en el centro del debate político una cuestión tan antigua como vigente: la responsabilidad institucional frente a la confrontación partidista. La exigencia del PSRM al Partido Popular y a Vox para que respalden este paquete de medidas no es gratuita, responde a la urgencia de una situación que no admite bloqueos ni ambigüedades.

El plan, que moviliza 5.000 millones de euros y contempla cerca de 80 medidas, surge como respuesta a una crisis internacional cuyos efectos ya se sienten con fuerza en la Región de Murcia. El encarecimiento de la energía, el aumento de los costes de producción y la vulnerabilidad creciente de miles de hogares no son hipótesis, sino hechos. Ante este escenario, la política debería estar a la altura. Sin embargo, la actitud del presidente del PP regional, Fernando López Miras, pidiendo un adelanto electoral en este contexto, invita a cuestionarlo seriamente. No se pueden exigir soluciones y, al mismo tiempo, bloquearlas.

El Real Decreto, que llegará al Congreso esta semana, incluye medidas de carácter coyuntural que buscan aliviar de forma inmediata la presión económica. La reducción del IVA de la energía y los carburantes al 10%, por ejemplo, supone un respiro tangible para millones de ciudadanos. En un momento en el que llenar el depósito de un vehículo se ha convertido en un esfuerzo considerable, una rebaja de hasta 30 o 40 céntimos por litro no es menor. Del mismo modo, la extensión del bono social térmico -del que se benefician 70.000 familias en la Región de Murcia- y la prohibición de cortar suministros a hogares vulnerables refuerzan la protección social en tiempos de crisis.

Especialmente relevante es el impacto en sectores clave para la Región de Murcia, como la agricultura, la ganadería, la pesca o el transporte. Las ayudas directas de 20 céntimos por litro al combustible y a los fertilizantes buscan sostener un tejido productivo que ya venía arrastrando dificultades. En este sentido, el plan no solo responde a una crisis internacional, sino que también actúa como un mecanismo de apoyo a economías locales que dependen en gran medida de estos sectores.

Negarse a respaldar estas medidas es, en la práctica, dar la espalda a miles de trabajadores y empresas de nuestra Región que dependen de ellas para mantenerse.

Estas ayudas van a beneficiar directamente a 20 millones de hogares y a 3 millones de empresas en nuestro país, pero el paquete no se limita a lo inmediato. Su segundo eje, de carácter estructural, apunta hacia un modelo energético más sostenible y autónomo. Las deducciones fiscales para la instalación de energías renovables, el impulso al almacenamiento eléctrico y las ayudas a la climatización de edificios reflejan una estrategia a largo plazo: reducir la dependencia energética exterior y aumentar la resiliencia ante futuras crisis. Es, en esencia, una apuesta por transformar la vulnerabilidad en oportunidad.

En definitiva, el Plan Integral de respuesta a la crisis de Oriente Medio no es solo un conjunto de medidas económicas, sino una prueba de la capacidad del sistema político para actuar con responsabilidad en momentos críticos.

En los últimos ocho años el Gobierno de España ha tenido que hacer frente a una sucesión de crisis inimaginables. Todas las ha resuelto con admirable solvencia, consiguiendo no sólo que nuestro país no se resintiera, sino que saliera de ellas mucho más fuerte.

La ciudadanía espera soluciones concretas, no enfrentamientos estériles. Especialmente en regiones como la nuestra, con los terceros sueldos y las terceras pensiones más bajas del país, donde el impacto de una crisis como esta es mucho mayor en hogares y pymes. La decisión que tomen los partidos en el Congreso no será solo un gesto político, sino una señal clara de a quién priorizan: si al cálculo partidista o al bienestar de los ciudadanos.

Estamos sobradamente preparados, no avalamos esta guerra, pero vamos a poner todos los medios necesarios para proteger a nuestros conciudadanos en España y en la Región de Murcia. Esperamos que, esta vez, PP y Vox sí sepan estar a la altura de este país.

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