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Opinión | La escuadra

Cartagena por castigo

Tráfico en Cartagena

Tráfico en Cartagena / Iván Urquízar

Es difícil superar el ridículo que el ayuntamiento de Cartagena, y por tanto e inevitablemente nuestra ciudad, está haciendo por toda España. La noticia está corriendo como la pólvora en los medios, asociaciones de usuarios, portales tecnológicos y un largo etcétera. Aunque parezca incomprensible aún hay administraciones que se atreven a pronunciarse con soberbia en contra del calendario, de la gravedad, y dando la nota -como moto sin silenciador a las 3 de la madrugada-, con ese orgullo que otorga el poder de ensordecer y enmudecer a la gente normal, lo hace la administración municipal de Cartagena. 

Acaban de subir un 344% el impuesto de circulación, sí, el sello de toda la vida, y por decreto, a quienes un día se le ocurrió invertir en un vehículo eléctrico y no tuvieron el cuidado de a la vez, mudarse de ciudad.

De pronto, y sin más explicación, PP y Vox se ponen de acuerdo para dar el sablazo y circular por el carril contrario de todas las autopistas del sentido común, del progreso y del normal desarrollo de la región, Lorca, Molina, Murcia, San Javier, todos los municipios mantienen las bonificaciones del 75% que las autoridades habían pactado con el contribuyente cuando fue, confiado, a comprar un vehículo eléctrico, excepto Cartagena que a golpe de decreto la ha eliminado. El paraguas del empoderamiento cambia las condiciones climáticas cuando quiere, que para eso tiene el barómetro de medir. 

La inseguridad jurídica de este modo de hacer política, genera en los ciudadanos un efecto muy cercano al timo, a la estafa, al modelo trilero. Vivir y contribuir en Cartagena tiene estos problemas, tener una empresa con una flota de 8 VE supondrá unos 1000 euros más en el impuesto. Lo de generar un modelo amable con las empresas y los usuarios que habían decidido dejar de contaminar aún más esta ya castigada y gris ciudad, no está en el horizonte de esta corporación municipal, nada de facilitar la instalación de puntos de carga ni por supuesto cualquier mínima ayuda al respecto. Apestados, es lo que somos los que tenemos un VE en Cartagena. 

Y lo peor es que lo verdaderamente interesante debe ser que aparezca la noticia, que se sepa que aquí sí que hay un ayuntamiento con mano de hierro con estos engreidos del cambio climático o de la contaminación, o del ruido, porque nadie puede creerse que esta medida sea para reforzar el ingreso económico de un ayuntamiento donde solo 2 vehículos de cada 300 son eléctricos, menos del 1,5% del parque. Y si no es por la pasta, lo deben haber hecho por lo contrario, para señalar, para levantar la mano, para reforzar el aquí sí que nos atrevemos a plantarle cara a estos tontos del cable, que si hubiera sido en Murcia donde la tasa de VE es 5 veces la de Cartagena, aún podría entenderse lo de todo por la pasta, pero esto es una ciudad de listos, solo 2 cartageneros cada 300 somos tontos, muy tontos, dos tipos que se les ocurrió gastar un 25% más en el vehículo eléctrico en una ciudad que tiene 8 puntos de carga municipales, -lentos donde los haya- frente a los 190 que en manos del ayuntamiento tiene la ciudad de Murcia. No se puede ser mas tonto. 

Así que les invito, o bien a cambiarse a otra ciudad más entonada con los tiempos que vivimos, o bien, a que vendan sus vehículos eléctricos y se olviden del sufrimiento de no tener donde cargar, de pagar impuestos insultantes, vuelvan de nuevo a sus viejos vehículos contaminantes, con sus enormes depósitos llenos hasta los topes de ese hipnotizador zumo de dinosaurio, disfruten de nuevo de ese olor que genera el gasoil cuando se derrama pistola de gasolinera en mano, chapoteen en ese charquito divertido, resbaladizo y siéntanlo en la suela del zapato en la pista de la gasolinera marcando territorio, como un empoderado macho alfa, recreen su perfume en las alfombrillas del coche y hasta en el salón de casa, y añadan esa bocanada negra que se dejará ver por el retrovisor con ese rugido de un buen motor Perkins 4.99, recuperen su SEAT 1500 del granero, su furgoneta SAVA y su EBRO, olviden ese rollo de las Zonas de Bajas Emisiones y ese lío de sellos de colorines, que aquí somos machos, muy machos y nos encanta llegar a casa, repanchigarnos en el sofá y empaparnos de foros de terraplanistas, que algo tendrá el agua cuando la bendicen. Aléjense todo lo que puedan de esa tontada insípida del coche eléctrico y griten conmigo: Viva Honduras!!, perdón, Viva Cartagena!!.

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