Opinión | La Feliz Gobernación
La fotonovela murciana de Abascal
Vox deberá explicar que le ofrecieran a Antelo repetir candidatura autonómica cuando ya conocían supuestas actuaciones impropias por las que lo destituyeron de la presidencia del partido

Un hombre sostiene la cabeza de un águila. / Leonard Beard
Aleluya. Nos veníamos preguntando por los motivos reales de la destitución de José Ángel Antelo de la dirección de Vox en Murcia, y ya tenemos la respuesta. Tarde y mal, pero algo tenemos. Al principio, el partido de Abascal intentó colarnos que la caída en desgracia de su líder provincial se debía a un relevo natural, a la necesidad de un reinicio, de una preparación previa a la posibilidad de un escenario electoral, incluso se pretendió que pasara por una dimisión voluntaria. Dado que Antelo presentó resistencia, amagaron con insinuaciones genéricas: desorden orgánico, ineficiencia, problemas de entendimiento, descontento interno... Conforme se acentuaban las críticas del depuesto se añadían nuevos matices a las causas de la destitución, en las que ya se incluían sus propias reacciones. Un círculo vicioso en el que Vox trataba de explicar que Antelo había sido destituido por las declaraciones posteriores a su destitución, incurriendo en anacronía.
La actitud inconformista del saliente presidente provincial provocó que se añadiera a su cesantía en el liderazgo la de portavoz parlamentario, cargo en el que se insistía que se le propuso seguir hasta el final de la legislatura, naturalmente ya tutelado por quien debiera relevarlo en la dirección del partido. Incluso se dijo oficialmente que renovaría su candidatura a la presidencia de la Comunidad, un diseño tan insólito que, en pura lógica, el interesado debió considerar un señuelo para que aceptara sumisamente su pérdida del papel de líder. Antelo será de ultraderecha, pero no tonto.
Durante un par de semanas hemos asistido a este florilegio de la dirección nacional mientras Antelo insistía en manosear las fibras sensibles de la organización en declaraciones cada vez más expandidas, de modo que en Madrid, calle Bambú, perdida la paciencia, hicieron sonar los claros clarines: ¡a la calle! Pero debieron ser conscientes de que incluso a quienes por Antelo no sentían simpatía alguna les producía perplejidad una destitución tan oscuramente explicada, a pique de caprichosa. "No llevarse bien con Luis Gestoso [el portavoz municipal de Murcia capital, supuesto confidente local de Abascal] no debiera ser motivo de depuración". Tanto es así que entre dirigentes y militantes cualificados se intercambiaban comentarios del tipo "tiene que haber algo más" o "habrá que esperar a que salgan más cosas".
Tiene que haber algo más
Y ahí están. Hacia el fin de semana la agencia Efe difundió 'de fuentes del partido' que Antelo habría realizado gestiones con el Ayuntamiento de Cartagena, donde Vox forma parte del gobierno, para la recalificación de unos terrenos en que tendrían intereses la esposa del entonces líder provincial y la portavoz de ese partido en Los Alcázares, Susana Peláez, quien curiosamente no ha sido suspendida, que se sepa, ni ha dicho esta boca es mía. Desde Urbanismo de Cartagena desmienten presiones al respecto y Antelo asegura que los negocios de su mujer no le competen.
Pero se añaden más insinuaciones: una, ya reseñada aquí el pasado domingo, acerca de la concesión, cuando Antelo era vicepresidente del Gobierno, de una subvención de casi seis millones de euros a la Federación del Metal (se sugiere que por amistad con un directivo) que después, ya fuera del Consejo, validó en los Presupuestos desde la Asamblea: el centro de formación al que iba dedicada es calificado desde Vox como un 'chiringuito', término con el que en ese partido califican a sindicatos y patronal, para los que tienen vetada toda asignación económica allí donde pueden influir en los Presupuestos. También han deslizado a un medio digital nacional el contrato de una furgoneta para el Grupo Parlamentario de manera ventajosa para la empresa de un amigo, y hay otras cosas que, al parecer, mantienen en el cajón para ir soltándolas a cuentagotas según observen si Antelo se sigue empeñando en provocar más ruido.
Complicidad implícita
Pretende Vox explicar así que la destitución de Antelo no ha sido arbitraria, sino que está sustentada en la desconfianza por actuaciones impropias. Sin embargo, estas razones no han sido incorporadas al relato oficial, sino que se sirven de ellas a través de portavoces oficiosos que las han filtrado a la prensa, si bien en un ejercicio de debida transparencia debieran haberlas difundido desde el principio, pues su ocultación durante dos semanas contamina de complicidad. Las sospechas de corrupción o de actuaciones confusas al margen del interés público no pueden ser almacenadas para su utilización conveniente contra quienes las protagonizan sino que han de ser expuestas de inmediato ante la opinión pública y, en su caso, elevadas a instancia judicial. Utilizarlas para acabar silenciosamente con un adversario interno constituye una práctica mafiosa. "Te tenemos agarrado por salva sea la parte, así que harás lo que te digamos". Solo si el afectado forcejea se abre la caja secreta.
A esto se añade que a Antelo le ofrecieron, si aceptaba cesar como presidente provincial, seguir de portavoz parlamentario e incluso repetir candidatura, además de una portavocía nacional sobre Deportes. ¿Cómo se explica esto si sabían que había protagonizado actuaciones de interés privado? ¿O es que de las supuestas gestiones a favor de su mujer se enteraron el jueves pasado? Dice Abascal, al ser preguntado por la expulsión de Antelo, que a él no le gustan las telenovelas, pero es que lo de Vox en Murcia no es una telenovela, sino un entremés muy serio: ¿Querían colocarnos de candidato a presidente al mismo que habían destituido del liderazgo por supuesto tráfico de influencias? No hay por donde cogerlo.
Los trapos sucios se lavan en público
Podemos suponer que si Antelo hubiera aceptado sin rebeldía su destitución de la cúpula de su partido, nunca habrían sido difundidas las noticias que pretenden afear su comportamiento. Lo cierto es que con estos datos, proporcionados oficiosamente por la propia organización una vez que Antelo no se ha resignado a aceptar su exclusión sin pataleta, Vox se convierte en cómplice de cualquier cosa que pretendan reprocharle por haberla guardado para manipular su reacción.
"Los trapos sucios se lavan en casa", dicen, pero esto solo debiera regir para cuestiones de intendencia interna, no para aquello que es de interés para la sociedad. Que el portavoz parlamentario de Vox trafique supuestamente con influencias en favor de su esposa no es algo que pueda justificar su ocultación. El pretexto de que lo hicieran para no dañar al partido es infumable, pues un partido gana puntos cuando se muestra capaz de denunciar abiertamente las anomalías en el comportamiento de sus propios integrantes.
A beneficio de inventario
También llama la atención que Antelo, quien debió ser consciente de las balas que Vox guardaba en la recámara dirigidas contra él, se mostrara desde el principio tan desenvuelto en la crítica al partido, propagando que está en manos de malos conductores o que carece de democracia interna, así como decía desconocer las causas de su destitución. Esta actitud, y más en un partido como Vox, era muy retadora, al borde de pedir a gritos que aventaran lo que tuvieran contra él. Y lo han hecho, en todo o en parte. Tal vez sea que Antelo sabía que estas cosas saldrían a la luz más tarde o más temprano, hiciera lo que hiciera, y prefería enfrentarse a ellas de una sola tacada.
Antelo es una personalidad que no suelta presa, y es obvio que va a presentar batallas en el ámbito judicial que seguirán importunando a Vox, además de contar con voz propia y presupuesto en el Grupo Mixto, aunque la experiencia indica que estas convulsiones no afectan a un partido construido sobre el hiperliderazgo y cuyos partidarios, desde el primer momento de la crisis murciana han decretado en las redes sociales el título de 'traidor' para quien se ha atrevido a expresar algunas leves críticas, por lo demás obvias. Abascal se ha ido a vivir durante estos días a Castilla y León, donde recorre todos sus pueblos, dejando claro que el crecimiento de su partido descansa en él y en nadie más que en él. ¿Líderes provinciales? Un mero atrezo. Por tanto, la figura de Antelo es ya una sombra pasajera a beneficio de inventario.
¿Colaboración o bloqueo?
Lo políticamente interesante a partir de ahora es si el cambio en la portavocía parlamentaria tendrá impacto sustantivo en la relación de Vox, que pasa de nueve a ocho escaños sin que esto suponga cambio alguno en cuanto a la correlación de fuerzas, con el Gobierno de López Miras. Se había iniciado una etapa colaborativa con la Ley de Vivienda y la reforma de la del Mar Menor, así como existía una perspectiva positiva en relación a los Presupuestos, aunque sobre estos no se habían iniciado conversaciones. ¿Imprimirá Rubén Martínez Alpañez una nueva dinámica disruptiva? La pregunta es ociosa, pues las estrategias parlamentarias, como todo en Vox, se diseñan desde Bambú, pero es cierto que Alpañez presenta respecto al PP mayores distancias que Antelo, quien pudo haber tenido una conversión al pragmatismo en el escaso periodo en que fue vicepresidente del Gobierno. Alpañez es, como otros muchos en Vox, cuña de la madera popular, y estas suelen ser más molestas.
Acabamos de ver en Extremadura que la estrategia de Abascal es implacable contra el PP, y es muy probable que el rito se repita en Aragón. ¿Por qué en Murcia habrían de ser más flexibles? Por la experiencia que acaba de sufrir María Guardiola ya pasó López Miras cuando hubo de aguardar todo un largo verano hasta que Vox, al límite de otra convocatoria electoral, votó su investidura con la condición de entrar al Gobierno. Pero desde que salió de él, Vox no ha hecho más que crecer en expectativas y resultados, de manera que la oposición fuerte parece irle bien. Tal vez calculen que en su granero murciano también les ayudaría poner en un brete al PP para rebasar el 20%.
Sin embargo, hay observadores que consideran que esta dinámica de obstrucción es peligrosa para ellos porque si el objetivo es dar el sorpasso al PP podrían morir en el intento en caso de que tal estrategia conlleve la ingobernabilidad. Se supone que el electorado de derechas pretende el hundimiento del sanchismo, objetivo cumplido en Extremadura y Aragón y más fácil aún lo será probablemente en Castilla y León, pero también la solución de la alternativa. Hay que gobernar, por poco que les guste a los de Vox porque comprometer decisiones desgasta. Si siguen llevando al extremo sus bloqueos tal vez acaben demostrando inutilidad. Pero, de momento, la estrategia nacional de Vox es 'ni agua al PP', de lo que probablemente no se salve Murcia, y para esto tienen ya el portavoz adecuado, si bien el aparente 'espíritu colaborativo' ya habría sido interiorizado, pues se supone que no podría haber sido cosa personal de Antelo, pues en Vox toda impronta personal está de más.
La réplica cartagenera
La crisis de Vox ha tenido su epicentro en la Asamblea, pero también una réplica importante en Cartagena. La renuncia al carné de Vox de Diego Salinas en solidaridad con la expulsión del líder provincial, José Ángel Antelo, hacía prever que los abascales podrían tratar de imponer a la alcaldesa popular que le retirara sus competencias de Empresas e Industria, lo cual habría creado un empate a trece concejales entre gobierno y oposición. Así parece que fue inicialmente la demanda de Vox, pero Arroyo les advirtió: "Yo no quiero un equipo de trece concejales, sino una mayoría de catorce". Y a todos les interesa la estabilidad, so pena de crear un escenario propicio a la moción de censura en que Vox habría tenido que votar con el PSOE para elegir un alcalde de Movimiento Ciudadano, rival directo en las urnas en elecciones extralocales.
Noelia Arroyo ha hecho un trabajo fino que resuelve la encrucijada que se le planteaba: mantener la coalición de gobierno con Vox a la vez que las competencias de su disidente. No parecía fácil de antemano. Y ha hecho algo más: pedir garantías a Vox de que la decisión de continuidad del pacto era avalada por Bambú, a fin de dotarse de una llave de seguridad. En el pacto de gobierno estaba por escrito que la relación PP/Vox no excluía otros acuerdos que la alcaldesa pudiera concertar con otros concejales o fuerzas políticas, como es el caso ahora de Diego Salinas, quien ha tenido que renunciar a la tenencia de alcaldía y a su sillón en la junta de gobierno. Arroyo ha cultivado con Vox el principio del cumplimiento de la palabra, lo que la ha dotado de autoridad moral para resolver esta crisis en un plisplás a satisfacción de todos y renovando la mayoría para la gobernabilidad, lo que da muestra de una madura habilidad política para resolver situaciones inesperadas.
Sinopsis
Lo destituyeron de la presidencia del partido prometiéndole renovar la candidatura autonómica a cambio de su aceptación silenciosa bajo la amenaza implícita de aventar las causas reales de su destitución, ocultas a la población. ¿Cómo calificar este tipo de política?
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