Opinión | Pulso político

Diputado regional de Vox en la Asamblea
Cómo hacer frente a la invasión fotovoltaica
La invasión fotovoltaica del suelo agrícola ha causado un rechazo social plenamente justificado. Todas las tecnologías de generación eléctrica son buenas cuando no destrozan el suelo productivo, que es el activo más valioso para la soberanía alimentaria.
No vale decir que cada uno hace lo que quiere (en lo suyo) y que sólo se ocupan 3 hectáreas por megavatioinstalado. Hoy sabemos que todos los parques solares previstos en España hasta 2030 (76 gigavatios) caben en lugares degradados, espacios de servidumbre y suelos de baja calidad productiva. No hay necesidad de sacrificarninguna hectárea de la mejor agricultura que tenemos en Europa.
Los promotores miran de reojo el mapa de enganches a la red sin considerar el tipo de suelo, pero el gobierno regional ha sido incapaz de dar cabida al sector fotovoltaico sin canibalizar otras actividades. Es necesario planificar las “zonas de aceleración fotovoltaica” para no ocasionar sacrificios agroambientales y afrontar la complejidad renovable: generación, demanda, almacenamiento y redes.
Sabemos que un gobierno está desorientado cuando baraja los proyectos, la evaluación ambiental y las medidas compensatorias como una partida de póker. Es inaceptable fragmentar los proyectos (a 50 megavatios) para evadir trámites de control o alterar el reparto de las competencias. Tampoco se pueden permitir iniciativas que destrozan el turismo o degradan el paisaje.
En España las renovables han tropezado con una transición ecológica sobredimensionada y obsesionada por cerrar las nucleares. Y además no hay capacidad en las redes para el transporte y distribución de toda la generación fotovoltaica ni potencia para atender las nuevas demandas. El desmadre hace que muchos proyectos estén abocados a producir electricidad a precio cero o negativo y terminen rescatados o vendidos en almoneda.
En la Región de Murcia el arreón fotovoltaico es la crónica de macro-plantas desubicadas en los regadíos del Mar Menor y otros terrenos productivos sin reportar beneficios sociales. También es evidente la canibalización entre proyectos y un concurso amañado para los pocos nudos de enganche todavía disponibles en una red saturada y cerca del colapso con el monopolio natural de Red Eléctrica.
El gobierno socialista tiene el PNIEC, pero el gobierno regional (en lugar de plan) tiene un mapa de colorines sin seguridad jurídica para los inversores. López Miras se ha lanzado al ruedo fotovoltaico con un trapo en la mano, como un falso torero, como un “muletilla” de esos que acaban detenidos por la Guardia Civil o con cuatro bofetadas en lugar de salir por la puerta grande.
Lo que tenemos es caos, plataformas de protesta, desinformación y Agenda 2030. Lo dice ese papelito vanamente titulado “Plan Industrial 2026-2035”, que no es plan porque no está evaluado ni aprobado. Es un papagayo que repite los mantras de la descarbonización y se pone al servicio del Pacto Verde con la quimera de la neutralidad climática y las cero emisiones netas.
Con ese plan “fake” el Gobierno regional se ha envainado toda la política del “decrecimiento”, que es sinónimo de empobrecimiento. Y por eso autoriza o consiente plantas en suelo agrícola, más allá del autoconsumo solar agro-voltaico, perfectamente aceptable,con ejemplos en comunidades de regantes.
En la Región de Murcia la fotovoltaica representa el 31% de la generación eléctrica (1.760 MW), repartida entre el autoconsumo (495 MW) y grandes plantas conectadas a la red (1.265 MW). En tramitación tenemosproyectos que suman 4.300 MW de potencia renovable, pero no se podrán ejecutar porque la red no permite la conexión debido a la descoordinación entre los poderes decisorios.
El Gobierno regional ya ha fracasado con el biogás, tras la espantá de los alcaldes metaneros, que se hicieron una foto pidiendo 45 plantas y luego salieron pitando porque no las querían en su pueblo, comenzando por San Javier. Y ahora también tenemos el fracaso en la implantación fotovoltaica, por la incapacidad de planificar autoconsumo, almacenamiento y gestión inteligente de la demanda. Sin plan fotovoltaico es imposible mitigar la saturación de las redes que dejan sin atender las necesidades de los centros de datos y otras industriaselectro intensivas e incluso las urbanizaciones.
Toda la esperanza es que venga un gobierno patriota que sepa gestionar las renovables y la soberanía energética sin dañar el bien común. Mientras tanto, López Miras,debe andar con cuidado, porque todos los cables y megavatios que le prometen los dirigentes socialistas pueden acabar conectándose en su sillón de presidente para transformarlo en silla eléctrica y dejarlo frito.
¿Podemos permitir que todos los que han montado este pollo fotovoltaico sin cabeza sigan al mando otra legislatura? El riesgo es que los emprendedores se queden colgados de una red sin potencia para una agricultura tecnificada y una revolución industrial de base tecnológica. Necesitamos energía y agua para que la Región de Murcia sea atractiva como destino preferente y bien soleado para desarrollar proyectos innovadores.
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