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Opinión | Horizonte de sucesos

El pesimismo como forma de entender la vida

Un ensayo íntimo sobre el desencanto humano, la finitud y las múltiples formas para afrontar la infelicidad

Eugene Thacker es un filósofo asociado al realismo especulativo, que adquirió fama con su famosa trilogía sobre el horror de la filosofía (publicada en España por Materia Oscura), un fascinante ensayo de crítica cultural en el que la ficción, la filosofía y el terror se entrelazan en un análisis original y profundo.

Resignación infinita es un libro totalmente distinto, libre, fronterizo, más cercano a su anterior Pesimismo cósmico. En sus páginas habita el ensayo sobre filosofía, la reflexión, el diario, la personal hagiografía de filósofos, el lirismo y la recopilación de citas de otros autores, en su mayoría escritores y pensadores pesimistas, o asociados al pesimismo. Es un ensayo que, a pesar de su erudición y calado intelectual, se presenta con una escritura íntima y personal, en la que el autor reflexiona en voz baja sobre nuestra posición en la sociedad, la muerte, el dolor o la extinción humana. Se cuestiona si el mundo es bueno en sí mismo. Una pregunta que ha recorrido el pensamiento filosófico desde sus albores. Thacker es un filósofo que trata de desentrañar la naturaleza del pesimismo. En este sentido, no solo ofrece respuestas de carácter ontológico o metafísico, sino también de naturaleza histórica, repasando a autores como Schopenhauer, Nietzsche o Dostoievski. El pesimismo es, según parece entender Thacker, una condición puramente humana. Porque, como él mismo sostiene, lo que hace única a nuestra especie es su capacidad para sentirse desencantada.

No obstante, enumera muchos tipos de pesimismo: el moral, el metafísico, el filosófico… Y desde este último pesimismo filosófico y su fisionomía parece construirse este libro. Porque, como Nietzsche, Thacker procesa su pensamiento (al menos en este ensayo) desde lo esencial, lo mínimo, lo breve. Es decir, lo aforístico. Es la escritura más breve la que está asociada al pesimismo, porque es desde la apatía y la pereza de escribir desde donde escribe el filósofo pesimista. Además, si en el estilo literario las formas se expanden, en el filosófico, por el contrario, deberán contraerse, tender hacia lo mínimo.

Thacker es un pensador profundo, sutil. Pero también irónico, sarcástico. Que contempla el fin de la especie, su pequeñez en el universo, como una suerte de broma. Sobre todo cuando tratamos de ‘banalizar el cosmos’ con nuestra presencia.

Este libro habla del ser humano. De sus múltiples formas para afrontar su infelicidad en el mundo. En este ensayo polimorfo se reflexiona sobre la muerte, el suicidio, la nada, la dicotomía entre consciencia y materia inorgánica, entre la pulsión de muerte y la necesidad de rellenar los huecos de nuestra existencia con esperanzas fabricadas. En él conviven la filosofía, el diario y la cita literaria. Y a pesar de su gravedad, paradójicamente, es un libro que resulta ágil, ‘feliz’, ingenioso y mordaz. Thacker transforma la materia filosófica en escritura vital sobre el hombre, sobre la vida. Escribe sobre filósofos pesimistas y, al mismo tiempo, traza un mapa personal en el que él mismo aparece, gracias a notas autobiográficas, apuntes de un diario que se entremezclan con reflexiones propias, destellos líricos y citas de terceros.

Este libro es una obra extraña, inteligente y bella, que arroja luz sobre las oscuras aguas de la filosofía más pesimista.

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