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Opinión | Noticias del antropoceno

Vosotros, los térmicos

Hay gente que cae fácilmente en las adicciones y hay otra gente que tiende al fanatismo. Yo soy de estos últimos, y eso explica no solo que haya comprado un coche 100% eléctrico, sino que me haya convertido en la práctica en un defensor a ultranza (llámame evangelista) de los coches eléctricos. Aunque reconozco que la cosa tiene su intríngulis y, como diría mi amigo Quisco, le falta un verano para llegar a la madurez que les permita convertirse en la opción mayoritaria para los usuarios de automóviles.

Y no es por los coches en sí, que son literalmente cojonudos. Para resumir la experiencia de poseer un coche eléctrico, me bastaría un solo adjetivo: limpios. Y es que un coche térmico como el tuyo es una auténtica máquina de generar porquería. Empezando por la expulsión masiva de gases tóxicos que polucionan la atmósfera y acaban en nuestros pulmones. Seguido por el hollín que desprende el proceso de micro explosiones en el que consiste básicamente su funcionamiento. Un proceso que es tan enrevesado que solo los ingenieros alemanes fueron capaces de dominar su desarrollo y universalizar su fabricación. El motor térmico es tan complejo, que ni siquiera los chinos fueron capaces de copiar a los alemanes. Durante un tiempo se conformaron con comprarles sus coches y trabajar en sus fábricas como obreros. Hasta que optaron por los coches eléctricos, una tecnología mucho más simple y, con el tiempo, mucho más barata y eficiente.

Y digo que aún le falta un verano por los cargadores. Debe ser más complicado de lo que parece. Es frustrante comprobar que no en todas gasolineras ni en todos los restaurantes de carretera hay cargadores rápidos y, cuando los hay, sea tan complicado hacer uso de ellos. Cuando están disponibles, no funcionan. Y cuando funcionan, te obligan a darte de alta en complicadas apps o seguir instrucciones en pantallas situadas a la altura de un niño de cuatro años, como el caso de las de Iberdrola.

Parece mentira que lo aparentemente más sencillo del ecosistema del coche eléctrico esté resuelto de forma tan absolutamente ortopédica. Pero, para un converso como yo, eso solo son peccata minuta.

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