Opinión | Lecturas comentadas
‘Escicha’

'Escicha'
La ‘escicha’ no es un lamento, es un estado del mundo y de los seres que Luisa Mañéz ha sabido convertir en un territorio literario. Es una palabra antigua, seca, honda, insumisa, que yo le oí la primera vez a mi suegro, «¡Qué escicha!», me dijo mirando la cebada verde que había destrozado una nube de piedra. Y esa frase me pareció rotunda, mucho más poderosa que decir, pongamos por caso, ‘execrable’. Me pareció una de esas expresiones rurales que tanto me gustan, llenas de aspereza y potencia semántica. Escicha no nombra solo la desdicha, sino la manera significativa con que la desgracia se manifiesta sobre la realidad y sobre la sordidez de los cuerpos, y también esa pobreza ecuménica que, como el barro, no se ve bien desde lejos, pero pesa en las vidas y en el contexto de cierta gente. Escicha, por ejemplo, son las ruinas de Gaza, los pueblos sin nadie de la España vacía, los piojos en el cabello de los niños… Cosas así.
Una de las mayores virtudes de esta novela es que no explica la vida rural, la habita y la muestra en su crudeza diaria, en su violencia misma y en su ternura rara. Aquí los personajes arrastran una historia que estremece. Ese estremecimiento y el lenguaje utilizado son un riesgo y un triunfo a la vez. Luisa escribe sin relleno, sin paja, sin palabras vacías. Hay registros inauditos y hay esa valentía que utiliza el idioma sin la necesidad de pedir permiso.
Es un texto que no se anda con rodeos ni se refugia en el adorno. Con una contundencia muy poco frecuente. Escrito con una prosa esencial que me recuerda a cómo los campos se van abriendo y enseñando la verdad de la tierra cuando los atraviesa el arado. La estructura avanza en capítulos que son a la vez seres, y lo hace como los ríos cuando se salen de madre y se desbordan arrastrándolo todo.
Leí Escicha antes de que se editara, y tuve esa sorpresa rara y agradable que solo dan las voces verdaderamente personales y me alegré de que existieran una voz y una novela así. Porque esta clase de libros me reconcilian con la literatura y les devuelven el peso a las palabras, esa posibilidad de voz nueva que no se parece a ninguna otra.
En lo personal, le agradezco a la autora el gesto de incluirme en las dedicatorias, no como cortesía, sino como complicidad. Porque Escicha es de esos libros que te implican y te dejan un poso de emoción. Esos libros que se parecen mucho a la vida cuando no se suaviza y acicala para gustar.
Luisa es una autora con mundo propio y para mí eso es lo mejor. Demuestra un oído extraordinario para los registros del habla y una inteligencia narrativa que sabe cuándo asestar el golpe justo. Sin exhibicionismos, de una manera sobria y sorprendente, con hallazgos verbales que no buscan brillar, sino remover, como remueven la tierra los arados. Posee también una economía expresiva que se sostiene a sí misma en una intensidad constante como un caudal. Su literatura, más que consolar, sacude, irrumpe, contiene un alto voltaje y una crudeza luminosa. No suaviza, no traduce para el lector cómodo, y al cerrar Escicha después de su lectura te queda la sensación de haber pasado por un lugar donde la literatura no es un recurso, sino una forma de asombro y la certeza de que su autora venera la palabra como se venera algo valioso y limpio, con una devoción que no admite atajos ni florituras de ninguna clase. Cada página parece escrita a la altura de lo que conmueve. Y eso, hoy en día, es infrecuente.
Escicha es un libro que merece existir. Un universo verbal extraño y valioso. Escrito con una entrega exigente, apasionada, la obra de alguien que no usa la literatura como producto comercial, sino que la sirve.
Suscríbete para seguir leyendo
- Uno de los barrios más históricos de Murcia se convierte en un escenario medieval desde este viernes: 'Asados, arlequines y música en directo
- Un incendio en un ático de San Antón, en Murcia, se salda con un fallecido
- La Comunidad declarará Bien de Interés Cultural el yacimiento paleontológico del Río Argos en Caravaca
- En directo: FC Cartagena-Teruel
- Investigan las muertes de dos hombres cuyos cadáveres son hallados con minutos de diferencia en Murcia
- Dormir frente al mar, disfrutar de la naturaleza y terminar el día en Cartagena: así es la escapada a TAIGA Costa Cálida
- Un proyecto europeo de 4,5 millones impulsa la recuperación de la Sierra Minera
- El Ministerio cierra la puerta al uso excepcional de Movento mientras el pulgón avanza en los cultivos de la Región de Murcia
