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Opinión | Noticias del antropoceno

La inmigración baja el paro

Al margen de los réditos electorales que espera alcanzar el PSOE por la regularización masiva de inmigrantes iberoamericanos, el hecho es que el fenómeno de la inmigración está sentando bien al crecimiento del PIB, al aumento del empleo y a la disminución del paro. Las dos primeras consecuencias parecen evidentes: cuantas más personas busquen empleo, mejor para la economía en general y mejor para el número de empleados en el sistema porque hay más activos y consumidores. El que eso contribuya a la disminución del número de parados no parece tan evidente. Si los emigrantes recién llegados disputaran el empleo a los nacionales, necesariamente habría más parados. La realidad es la contraria: el paro ha bajado por primera vez en casi veinte años de la cota del 10%, al tiempo que los activos y los empleados han aumentado en cifras significativas.

Eso abona la tesis, contraria al discurso de la ultraderecha, de que la inmigración perjudica a los ciudadanos actuales. La realidad es que la inmigración tensiona efectivamente los servicios públicos y provoca un indeseado aumento de la pequeña delincuencia. Pero la responsabilidad de ampliar los servicios públicos (incluida la oferta de viviendas en venta y alquiler) corresponde a las Administraciones y estas no tienen excusa para no hacerlo porque la inmensa mayoría de los inmigrantes acaban en un trabajo legal produciendo riqueza y pagando impuestos, como evidencia el aumento del PIB y del número de empleados.

De hecho, la única esperanza de que el sistema de pensiones no quiebre radica en la inmigración, ante la escasa propensión a tener hijos de las parejas españolas. Y lo del aumento de la delincuencia también es real, pero esta es tan baja en nuestro país que los incrementos se diluyen y si el proceso de integración funcionase mejor, pequeños excesos durarían muy poco tiempo.

Los inmigrantes están permitiendo que algunos sectores cruciales de nuestra economía estén funcionando mucho mejor: la hostelería, un sector con amplia incidencia en el turismo, la agricultura, la construcción y la ayuda a los mayores. La economía de un país es un todo integrado. Que unos sectores funcionen bien, ayuda a la viabilidad de los otros.

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