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Opinión | Mujeres interesantes

María Martínez

Perla Fuertes, pintora intimista

Perla Fuertes

Perla Fuertes

Su original nombre se corresponde con su personalidad luminosamente discreta. Pintora reconocida, su última exposición, Palo flamenco (en Babel) retrata a la mujer flamenca. El cuerpo femenino, además de inspirarle, refleja su gusto por la danza española, influencia de su hermana Mariola, y como siempre lo plasma con realismo intimista y armonioso color.

Exquisitamente tímida, dibujó a los 14 años un óleo de naturaleza y el profesor del colegio público de Alhama (lugar de su nacimiento, donde vive) la instó a que estudiara Bellas Artes. Su sensibilidad artística dudó entre dedicarse al piano (su hermana Yolanda es profesora) o a la pintura. Y acertó. Su maestro, don Dionisio Paje (discípulo de Antonio López), y con quien mantiene una larga relación afectuosa, apreció su talento y la animó a hacer su primera exposición en 1998, que vendió casi completa. Ha indagado mucho en la técnica de Antonio López, Lucien Freud y Kokoschka, y reconoce de ellos su influencia.

Innata trabajadora, no piensa dejar los pinceles mientras pueda: un día normal trabaja ocho horas, entre mañana y tarde, incluso más si tiene pendiente exposición. Juan Pedro, su marido, siempre la acompaña, y es quien la sigue apoyando para emprender y seguir abierta al mundo profesional (nada fácil). Sus hijos, Fran y Lidia, son independientes y admiran a la madre y la pintora. Le encanta la sierra: en Espuña guardan un rebaño de muflones que sale con el matrimonio de paseo cual mascotas. Gusta de coger espárragos (influencia de su padre Pepe, como levantarse temprano para trabajar) y podar olivos al estilo japonés. Conquistó París (2011) y le abrió las puertas internacionales.

Ha expuesto en EEUU, Alemania, China, Japón… El país del sol naciente lo recorrió poco antes del covid con un cuadro premonitorio (que Perla tiene especial cariño) seleccionado por la Sociedad de Bellas Artes de París: representa a una chica encerrada en una habitación. Conserva otro que no quiso vender, surrealista, que muestra una joven sujetando una cinta y flotando sobre una cama deshecha dentro de un dormitorio.

Su madre, Carmen, le inculcó el orden y costura básica. Disciplinada y hogareña (hace diariamente ejercicio en su casa), trabaja con luz natural y música clásica, relajante, en sus estudios de Alhama y Puerto de Mazarrón. Es ‘superlenta’ para terminar un cuadro que le satisfaga: «Pinto para mí». Está al tanto de la actualidad (no de los cotilleos). Se dice cabezota y perseverante. Consciente de que no necesita de su profesión para vivir, pero solidaria con los demás.

La fragancia de la rosa, cualquier motivo le inspira: aboceta y ¡zas! los plasma con un discurso pictórico figurativo, realista, detallado, esencialmente fuerte: de Perla, claro. Inconfundible luz intimista.

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