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Opinión | El Canal del Funcionario

La IA no ha venido para quedarse, sino para sustituirte

Si la metemos en nuestras vidas, si le dejamos una habitación, si la invitas a comer en tu mesa, si incluso te la echas en la mochila por la mañana al salir de casa o te la llevas de vacaciones, no olvides nunca que a la vuelta de la esquina te encontrarás que quien preside la mesa, será ella, y es que la IA es un lobo con piel de cordero.

Radiólogos, ingenieros, abogados, psicólogos, médicos de familia, técnicos de rayos, de análisis clínicos, patólogos, periodistas y un largo etcétera, verán como sus trabajos tendrán que reorientarse, reorganizarse y reinventarse. La IA no afectará solamente al trabajo repetitivo y administrativo, sino que dará una vuelta al mundo laboral y cultural de 180 grados.

Su propio hijo, si decide montar su propia empresa, no necesitará un ingeniero ni un técnico en prevención para realizar un Plan de Seguridad y Salud, a su madre, el TAC lo leerá, a petición suya, la IA, un recurso de alzada no tendrá que ser redactado ni resuelto por un abogado, la IA se lo razonará con normativa actualizada y sujeto a la jurisprudencia que exista de manera rápida y eficaz, sus hijos e hijas ya llevan a sus clases resúmenes y trabajos que su nuevo amigo, la IA, le ha hecho en apenas cinco minutos, y si quiere un Plan de Comunicación para su empresa, no busque un periodista, la IA le ofrecerá varios por un módico precio, y de regalo le preparará la conferencia que tiene que pronunciar dentro de unas horas y a todo color.

Ya no se necesitan academias para preparar oposiciones, hay preparadores virtuales que hasta le aconsejan como afrontar una oposición y las mil preguntas más repetidas en las últimas cinco oposiciones realizadas.

Hoy ya hay gente que viaja desde las cataratas del Niágara a la carrera de los Caballos del Vino, se adentra en la Pirámide de Keops y a los cinco minutos disfruta con sonido de alta definición de una Mascletá en Valencia, y todo ello gracias a las gafas de realidad virtual.

Este artículo, podría estar escrito con IA, y usted se creería que es un grito en el desierto desesperado, que lo es, de lo que nos viene encima, pero quizás yo le haya dicho a la IA, que teniendo en cuenta mis anteriores artículos, me elaborara uno alertando del propio peligro que supone.

Las editoriales no necesitarán pagar a un escritor para hacer un libro de éxito, muchos espectáculos culturales están ya basados en las nuevas tecnologías, el cine incluso ya tiene un porcentaje más que respetable de la ‘mano de la IA’, y los directores y productores no necesitarán técnicos de sonido, montadores, especialistas en decoración y todo lo que ello conlleva.

La IA no le arreglará un grifo ni le cambiará la rueda, no le pintará su casa, no le acariciará la piel, pero le aconsejará si está depresivo o tiene dudas, le acompañará 24 horas al día y 7 días a la semana, hasta le recomendará el tratamiento farmacológico que necesita tras indicarle sus dolencias y síntomas, hasta es muy probable que recoja brócoli y plante melones, incluso si quiere oler a tierra mojada o hierba recién cortada, solo tendrá que pedírselo.

La IA no es su amiga, nunca lo olvide, si lo hace, terminará sustituyéndole.

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