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Opinión | Miradas furtivas

El tiempo de Antonio Parra

El periodista Antonio Parra

El periodista Antonio Parra / Juan Ballester

Antonio Parra ha sido periodista cultural, profesor de filosofía en la Universidad de Murcia, escritor (aconsejo encarecidamente su libro El Obispo de Tánger de Pre-Textos), cronista taurino, arabista consumado… pero si hay algo de su actividad por lo cual todos lo reconocemos es por su continua entrega y pasión hacia el arte flamenco: cantaor de sentimiento (o sea, auténtico), columnista en el periódico El País, varios años director del Festival del Cante de las Minas de La Unión, jurado en el mismo Festival, así como fundador, director y alma mater de la Cumbre Flamenca de Murcia; por cierto, un festival promovido y apoyado por el Ayuntamiento de Murcia y entidades culturales regionales para reivindicar el flamenco como patrimonio artístico vivo, acercándolo tanto a aficionados como a nuevos públicos y cuya trigésima tercera edición se inicia en nuestra ciudad a partir del próximo día 5 de febrero.

Hasta aquí su imagen pública, pero a muchos (entre los que me encuentro), aparte de nuestra labor social, con sus mayores o menores cualificaciones e inevitables éxitos o fracasos, lo que verdaderamente nos interesa de cualquier ser humano es su interior, esa verdad que, en la mayoría de las ocasiones, justifica, condiciona y hasta trasciende cuanto hacemos. En el caso de Antonio, creo que su auténtico motor vital tiene un origen musical; es decir, que todo cuanto hace, piensa y siente, nos llegan hilvanados a través de un compás, de un ritmo suyo interior, de un tempo muy definido y personal.

Quienes lo conocemos personalmente sabemos que esta característica suya se le nota mucho cuando mira fijamente a alguien mientras lo escucha, cuando habla o se expresa, intercalando ritmos según la nota que quiera dar, cuando sonríe ligeramente mientras deja salir una especie de tosecilla pulmonar en forma de tic, pero, sobre todo, es cuando al hablar se adorna con sus brazos, hombros y cabeza, cuando más claramente percibimos aquella su música tan especial, tan jonda, tan hindú, tan original...

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