Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | MUJERES INTERESANTES

María Martínez

Catedrática de Historia de la UMU

Soledad y soledades

Imagen de la exposición 'El imaginario futuro de la soledad y la Inteligencia artificial' de Gabriel Navarro

Imagen de la exposición 'El imaginario futuro de la soledad y la Inteligencia artificial' de Gabriel Navarro / L.O.

Soledad es nombre de mujer, frecuentemente acompañado de la advocación mariana para realzar a la Virgen. Y lo traigo a colación porque el término refiere a un problema social muy extendido. Hace unos años me sorprendió saber que en Inglaterra había un Ministerio de la Soledad para atenderlo.

La soledad elegida es necesaria, y se disfruta (incluso vicia), pero la no deseada es dolorosa, daña el ánimo y produce aislamiento social, marginación, con graves consecuencias físicas y psíquicas, algunas irreversibles. Recuérdese la leyenda del niño lobo (o padres que han apartado de la sociedad a sus hijos). La soledad es un mal extendido entre personas mayores, en la vejez, pero no solamente: afecta, más de lo que se visibiliza, a niños, adolescentes y jóvenes por causas diversas.

Una, coinciden los psicólogos, es la producida por la adicción a la tecnología digital (difícil de sustraerse, pero asumamos la conciencia de sus efectos dañinos). La sociabilidad, el contacto presencial es imprescindible para el desarrollo adecuado de la persona (se compra ‘online’, se liga por páginas web, video conferencias para oposiciones, hasta citas médicas por plasma, etc.). No niego que la tecnología tenga sus ventajas (debidamente controlado su uso) para ahorrar trabajo, compartir con quienes no podemos ver físicamente. Pero la soledad de la que escribo anida en el alma.

Y así lo ha entendido Rosa Franco, directora del Centro Cultural Puertas de Castilla (Murcia), donde continúa la segunda parte del proyecto «Abrazando la Soledad», inaugurado el pasado 15 de enero con la original, necesaria y elocuente exposición fotográfica de Gabriel Navarro: «El imaginario futuro de la soledad y la Inteligencia artificial» (hasta el 27 de febrero), acompañada de textos literarios. Da que pensar: estas imágenes y textos nos atañen, antes o después.

A ello se adjunta la colaboración de asociaciones TE NECESITAS, TE ACOMPAÑA, SOLIDARIOS PARA EL DESARROLLO y ABETO que, en distintos días hasta el 18 de febrero, a través de profesionales y voluntarios, dan a conocer sus objetivos, que no son otros que el diálogo, el acompañamiento, el apoyo, la escucha, la compresión, la ayuda solidaria… No estamos solos, como demuestran estas asociaciones: falta saber que están a nuestra disposición. Y es una ocasión magnífica para conocerlas, por si acaso, y derribar el muro invisible de una soledad destructiva.

«A mis soledades voy, de mis soledades vengo», poéticamente gongorina es útil cuando se necesita estar a solas con uno mismo. La soledad ha de compartirse, elegida o no; o alternarse con familia, amigos, compañeros, y también con las personas de estas asociaciones que ayudan, y mucho, a combatirla, soportarla, remediarla. Compartida deja de ser soledad, aun por medios no presenciales. Son voces amigas: escuchémoslas. ¡Vamos!

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents