Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | LA FELIZ GOBERNACIÓN

San Moreno Bonilla

Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía

Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía / Julio Munoz/EFE

¿A qué hora es la beatificación de Moreno Bonilla? Les ha dado a los socialistas por elogiar al presidente de Andalucía, y lo hacen a cada instante y en toda circunstancia, lo que nos lleva a sospechar que se trata de una estrategia boba (no es normal que se ponga por las nubes al adversario en unas prontas elecciones) o perversa (ponerlo en dificultad ante los suyos por el chorro de piropos de los ajenos).

En realidad, lo que pretenden es contener las críticas de la oposición presentando como ejemplo al presidente autonómico, instalado en su función institucional, para evitar que el PP tome el ejemplo del PSOE cuando la dana. Por todos los medios, desde Moncloa intentan evitar esta comparativa y, en efecto, son cosa distinta: la dana fue inevitable, pues el dios del trueno interviene a capricho, mientras el accidente ferroviario tal vez no se habría producido de haber mostrado el Gobierno la debida eficacia en las obligaciones de mantenimiento.

Puente estaba en su despacho cuando se produjeron los hechos, a diferencia de Mazón, que estaba de parranda, pero esta diferencia no puede anotarse como mérito si los deberes de gestión no estaban hechos. «Puente está dando la cara», dicen, como si pudiera hacer otra cosa o por sí solo bastara, pero tanto da la cara que ya se le contabilizan las mentiras, y gordas, como la de la ‘reforma integral’ de las vías o la fecha de la última auscultación de las mismas. Más que dar la cara está enseñando el culo.

El Gobierno necesita encontrar un Lot en la Sodoma del PP para fijar la referencia de ejemplaridad entre el disoluto partido que, se sabía de antemano, se apresuraría a exigir responsabilidades tras la fase oficial de luto. Ni que fuera otra su obligación.

Pero el PSOE calcula mal: es posible que sus críticas a Díaz Ayuso no calen en el electorado madrileño, que la eligió a sabiendas de quién era, pero los elogios a Moreno Bonilla contribuyen a su confirmación como líder andaluz, al ser convalidado incluso por la izquierda. Está claro que la estrategia para salvar al soldado Puente, es decir, a Sánchez, no considera los intereses de la candidata María Jesús Montero, que anda por ahí braceando y dando codazos para tener algún protagonismo fotográfico al calor de la tragedia. Otra sacrificada en el altar de Sánchez.

Tracking Pixel Contents