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Opinión | El que avisa no es traidor

Enhorabuena, Presidente

Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia, en una imagen de archivo.

Fernando López Miras, presidente de la Región de Murcia, en una imagen de archivo. / L. O.

El ferrocarril, ay!, El ferrocarril. Bien está que del puente caído todo el mundo haga escombros. Como antes se hizo de la maza blanda por su tocata y fuga de Maribel. Hay quien resalta la diferencia de magnitud letal y escondite de un caso y otro. Ayer mismo y desde más cerca, la elusiva línea férrea de Cartagena a Chinchilla repitió de piedra de escándalo, por lo que hay que felicitar al presidente López Miras, quien parece no recordar que su cierre y el consecuente desvío alicantino vino por obra y gracia de su propio partido.

Pero eso es lo de menos, porque el tradicional trayecto ahora cerrado sirvió para que nuestro mandatario hiciera una cerrada defensa de la gestión pública, haciendo gala de su fina puntería política criticando que lo que es de todos no se puede dejar en manos privadas. No podía ser menos que, en esa lanza rota a favor de que lo que es servicio público —«no pueden dejarlo a lo que los operadores privados decidan o a lo que los operadores privados quieran»—, el presidente tuviera a su derecha al consejero de Educación, Víctor Marín.

Faltó que al otro flanco del presidente apareciera, cuando pronunció esas palabras, el responsable de la Sanidad murciana, Juan José Pedreño. Ambos jefes de departamento regional vienen demostrando, tal que ciertamente el propio jefe les ha ordenado, su acendrada defensa de lo público frente a lo privado en ambos rubros: la Enseñanza y la Atención Médica públicas frente al negocio privado. Ahí, como los murcianos sabemos de sobra, brilla la creciente excelencia de las prestaciones que financiamos con impuestos.

Los ávidos espectadores expectantes de buenas nuevas echamos de menos la presencia de la consejera de Política Social, Conchita ‘Heredera’ Ruiz, a la que tanto quieren y tanto deben las familias, el voluntariado, los migrantes y el Instituto Murciano de Atención Social. Hubiera sido la guinda de ese pastel tan apetecible que el presidente nos puso ayer sobre la mesa. Enhorabuena, Presidente. Pero que no se entere su admirada doña Ayuso.

Nota Bene: Encomendémonos los sufridos contribuyentes a alguna virgen milagrera para que se cumpla la promesa del contraparte Francisco Lucas y la línea de marras ‘recupera el servicio’ antes de 2027.

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