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Opinión | Salud y rock and roll

20 segundos

Vagón del tren Iryio siniestrado en el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo.

Vagón del tren Iryio siniestrado en el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo. / J. J. Guillén / EFE

No ha sido una semana fácil; lo ocurrido en Adamuz nos ha dejado con el corazón encogido, mudos. Por más que intentemos imaginar el horror y la tragedia, nada se aproximará a lo que han vivido. Sus vidas se pararon o cambiaron para siempre en 20 segundos. ¿Qué son 20 segundos? Para nuestra vida no es nada; en esos trenes, fue eterno. Y después, el silencio, los gritos, el socorro, llamar a tus acompañantes a los que no encuentras. El olor, el frío; en esos 20 segundos, sus vidas cambiaron para siempre, las de todas las personas que viajaban en esos trenes y la de sus familias y amigos. Mientras sucedía el desastre, personas como tú y yo vivíamos a través de las redes sociales lo ocurrido en tiempo real. El mundo ha cambiado, los canales de comunicación sirven de amplificador para lo bueno y también para lo malo. No sé si os pasa que, ante una desgracia de esta magnitud, por un lado me paraliza y me atrapa, y a la misma vez me genera una gran impotencia y ansiedad. Creo en la gran herramienta de ayuda que pueden llegar a ser las redes; durante esta semana lo hemos podido comprobar. Y también hemos sido testigos de la escoria que las habita y el daño que hacen. No sé de trenes, ni de meteorología, ni de Venezuela, ni de muchas otras cosas. Me produce un terrible pudor cómo personas sin ningún conocimiento pretenden darnos clases de geopolítica y ahora de infraestructuras. Y claro, si no opinas como ellos, llega el insulto, el ataque y una terrible violencia verbal. Podemos tener una opinión, todos la tenemos, y comentarla; yo lo hago en la radio y en este pequeño hueco que tengo cada semana. Podemos hacernos preguntas, pero lo que estamos viviendo en los últimos tiempos ante cualquier acontecimiento es insoportable: la polarización, la confrontación, el insulto, el amarillismo, los bulos. BASTA, pido respeto para las víctimas y sus familias, para las personas que han ayudado desinteresadamente, para las administraciones públicas, para los profesionales sanitarios, para las fuerzas y cuerpos de seguridad, bomberos, equipos de Cruz Roja, tantas y tantas personas anónimas como Julio o Gonzalo que no dudaron en ayudar desde el primer momento y que han sido parte de un engranaje perfecto.

Decía Juanma Moreno, presidente de Andalucía, en la primera comparecencia a la que acudían todas las administraciones: «Juntos llegamos más rápido y más lejos», algo que tenía que ser lo normal, la unidad institucional, el trabajo coordinado por parte de todas, se ha convertido en noticia. Aplaudo cómo se han entendido Óscar Puente, ministro de Transportes, y Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía. Ante una crisis no tiene cabida la confrontación. Lo importante es primero atender a las víctimas, después trabajar de manera conjunta para saber qué ha pasado, con el único objetivo de mejorar, asumir responsabilidades y corregir lo necesario para que no vuelva a ocurrir. En esta ocasión no ha podido ser más impecable la transparencia, comunicación y trabajo en equipo entre las partes e instituciones implicadas, así como de todos los profesionales involucrados en las labores de rescate, atención sanitaria, vecinos de Adamuz. Por mucho que algunos digan que el Estado no funciona, no se lo crean, no es verdad. Y una vez más, como sociedad, me emociona el pueblo que somos. Pero claro, todo no puede ser perfecto; la cantidad de buitres carroñeros que aparecen en estas desgracias, ya lo hemos vivido en la dana de Valencia, y han vuelto. El amarillismo de las cadenas privadas de televisión, aprovechándose de la vulnerabilidad de las víctimas, me ha parecido obsceno. Los pseudomedios lanzando bulos, polarizando y atacando en las horas más sensibles de la tragedia. La miseria moral de muchos a través de X (antes Twitter) atacando a víctimas del accidente es indecente. Y lo más ridículo ha sido ver a todos los que se han puesto a verter mierda porque se estaba buscando a un perro perdido en el accidente. Creo que no me equivoco cuando digo que la historia de Boro en mitad de esta terrible tragedia ha sido para muchos una caricia entre tanto dolor. Algo bueno en una semana que empezaba con mucho dolor, tras 20 segundos que cambiaron la historia de 45 personas para siempre.

Con mucho respeto, DEP víctimas del accidente de Adamuz.

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