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Opinión | NOTICIAS DEL ANTROPOCENO

Las quejicas del campo

No me sorprendí cuando leí que los agricultores estaban preocupados ante las abundantes lluvias que están cayendo este invierno por no sé qué un maldito hongo arruine las cosecha de algún producto esencial para nuestra alimentación. Y digo que no me sorprendió porque los agricultores son unas plañideras profesionales. No es que hagan cierto el dicho de que nunca llueve a gusto de todos, es que pase lo que pase -llueva o no llueva- no hay situación en la que los agricultores en general no tengan motivo de queja. Cuando los demás nos regocijamos de que haya llovido después de un período prolongado de sequía, su respuesta habitual: «Esto solo da para medio riego».

Otro ejemplo del lloriqueo constante lo vemos estos días con la violencia desatada por el lobby agricultor a propósito del acuerdo de Europa con el Mercosur. Por supuesto que, en cuanto a violencia con tractores y bloqueo de carreteras, la palma se la llevan los gabachos, pero también tenemos episodios destacados en nuestro país. Las protestas contra este acuerdo se centran en que las exigencias a los productos importados no serán las mismas que a los productos nacionales. No sé si se refieren a la infraestructura y la logística que disfrutan los europeos (frente a los países infinitamente menos dotados del Mercosur) o a la avalancha de subvenciones que inundan los bolsillos de los agricultores europeos a través de la PAC. Por subvencionar, hasta se subvenciona que no planten nada.

Un caso extremo lo tenemos en Murcia, con las continuas quejas sobre el Trasvase. A mí también me indigna que la clase política de nuestro país no se haya puesto de acuerdo en un Plan Hidrológico Nacional, pero dado que la culpa la tienen a partes iguales los dos partidos mayoritarios (algo evidente porque ambos han gobernado amplios períodos desde que se inauguró el canal) lo mejor que podrían hacer los agricultores de nuestra Región es aceptar el premio de consolación de las desaladoras y dejarnos en paz al resto de empresarios y ciudadanos, que ya tenemos bastante con sobrevivir sin ayudas ni subvenciones para encima tener que soportar sus continuas quejas.

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