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Opinión | LA FELIZ GOBERNACIÓN

Nos estamos jugando la vida

Accidente ferroviario de Adamuz

Accidente ferroviario de Adamuz / Associated Press / LaPresse

Todavía estamos en fase de duelo y apenas se perciben los brotes de lo que pronto estallará. Porque ¿alguien cree que el PP va a dejar pasar, después de lo de Mazón, una pieza tan apetecible como Puente? Por la boca muere el pez. Empiezan a extenderse las noticias, que no bulos, sobre Aves que trotan sobre las vías, y la seguridad del transporte ferroviario provoca desconfianza. Es más fácil y más vistoso inaugurar infraestructuras que mantenerlas. El mantenimiento es un gasto sin brillo. Y así están las vías y así están las carreteras. Ningún político se hace una foto para estrenar el arreglo de un bache.

No hay que politizar las tragedias. Ya. Es la regla no escrita más vulnerada. La base de la inmediata polémica tiene que ver con fechas. Puente asegura que las vías fatídicas se revisaron en mayo, pero los maquinistas advirtieron en agosto de que los vagones traqueteaban, y se registró una pregunta parlamentaria del PP al respecto que el Gobierno respondió sin atender el aviso. Es la plataforma perfecta para iniciar la arremetida contra Puente. Además, y ojo, una de las empresas que efectuó los trabajos de mantenimiento aparece en el listado manuscrito de Koldo como dadora de comisiones. El círculo se cierra. Hay tema.

No hay que politizar las tragedias. Es la nueva doctrina de Pedro Sánchez, que porque ahora todas las competencias son suyas, se congratula de la colaboración entre Administraciones, con Moreno Bonilla a su lado. Pero al otro situó a María Jesús Montero, sin autoridad política institucional en Andalucía más que como candidata del PSOE a unas elecciones que aún no han sido convocadas.

No hay que politizar las tragedias, pero sería adecuado que se revisaran las vías del Ave a Murcia, pues hay que recordar que fueron trazadas en tiempos de Ábalos, Koldo e Isabel Pardo de Vera, los dos primeros en la cárcel y la tercera, imputada. Las comisiones salen de algún sitio, y algunas veces, de sisas al presupuesto que ha de ser invertido en obras y materiales. Por si acaso. Estamos hablando de algo muy serio.

No hay que politizar las tragedias, pero tal principio no obsta para comprobar antes si estamos en buenas manos. Porque nos jugamos la vida.

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