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Opinión | La balanza inmóvil

Jubilación

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Jubilación

Dependiendo de lo que hayas cotizado a la seguridad social —en beneficio de Cataluña, esencialmente— te podrás jubilar a los 65, 66 o 67 años. Incluso a los 70 o 72. Pero nunca imaginé que se pudiera llegar a los 92 años. En España, la edad máxima para jubilarse un juez es la de 72 años. En otra época era los 75. Dicen que en un cajón del Ministerio de Justicia —de alguno de sus subsecretarios, secretarios, asesores, colaboradores, auxiliares…— hay una propuesta para que la jubilación forzosa sea otra vez a los 75. Sin embargo, las malas lenguas apuntan que eso nunca se aprobará por este gobierno, ya que Sánchez quiere limpiarse a todos los jueces del Tribunal Supremo, que están a punto de cumplir 72 años. Pero ya digo, eso son habladurías, porque no creo que Sánchez tenga nada contra los jueces. Si acaso su hermano, su mujer, sus manos derechas en el Gobierno y en el partido, y si acaso las fontaneras, pero él en absoluto.

Volviendo a lo de los 92 años, ¿ustedes creen que es normal? Aunque sea en EE UU, donde los jueces son elegidos por los gobiernos que indultan a los suyos —léase lo del Capitolio— o a sí mismos —léanse las condenas que tenía Tramp, Tromp o p, me da igual como se pronuncie—. La trayectoria de este juez judío ortodoxo, Alvin Hellerstein, que dicen tienen una dilatada trayectoria —no es para menos—, no tiene desperdicio. Fue militar y abogado en ejercicio hasta que Bill Clinton lo nombrara juez. Entre sus experiencias está tramitar las demandas de reclamación de indemnizaciones por el atentado del 11-S, casos de abusos sexuales en Hollywood, el proceso contra el exjefe de la inteligencia militar —el Pollo Carvajal— o cuando declaró inconstitucional la ley de Enemigos Extranjeros, al aplicar la quinta enmienda que garantiza un proceso legal previo. Y ahora le toca, nada más y nada menos, que llevar el asunto de Nicolás Maduro, con todo lo que ello implica, pues interrogantes hay un montón. Por ejemplo, si es verdad que era el cabecilla del narcotráfico; que lideró durante 15 años una empresa criminal para inundar EE UU de cocaína; que es verdad que era un dictador sangriento haciendo desaparecer a gente o torturando a presos políticos; o que la intención de Trump era la de demostrar a todo el mundo que es él quien manda —recuerdan a Chaplin dando vueltas a un globo que representaba el mundo—, o más material, como es el negocio del petróleo. A lo mejor son las dos cosas, la primera por su ego enfermizo, y la segunda por su dinero incontable. El caso es que este juez también tendrá que averiguar si hubo un topo en Caracas que filtró al Ejército norteamericano el plano del lugar donde esa noche iban a dormir Maduro y Lilia, sus horarios, costumbres y lugar por donde entrar. Los peores parados fueron sin lugar a dudas los protectores del dictador, que al parecer fueron eliminados. Curioso es que de eso no se ha hablado nada, no se sabe cuántos ni quiénes murieron en el asalto, el que Trump dice que fue un éxito, una operación quirúrgica donde no murió nadie, y después añadió de los nuestros. Desfachatez total.

Pero ¿saben lo que les digo? Que a pesar de que no estoy nada de acuerdo con el funcionamiento de la Justicia americana, y menos aún que con 92 años siga en ejercicio un juez, lo cierto es que prefiero que sea juez y no un delincuente. Y lo digo porque es increíble que en nuestra Región, en los últimos diez años, el número de delincuentes en edad de jubilación se haya doblado. Los sexagenarios y para arriba se están desmadrando peligrosamente, cometiendo delitos de abusos sexuales, amenazas, robos y malos tratos. Evidentemente, son poquísimos, pero es muy triste que a esa edad aún no hayan aprendido nada de la vida y del respeto a los demás. Ya no pueden alegar que son cosas de la mala cabeza de la juventud, sino que me temo que es a sabiendas del mal que están cometiendo. Recordemos que las más famosas películas de robos a bancos siempre han sido organizados por gente mayor y de mediana edad para robar joyas. Menos mal que no hay edad por arriba para ir a la cárcel , solo por abajo, 18 años. Así que los Pujol y compañía, si son condenados, salvo que su salud lo impida, tendrán una celda como la de Ábalos y Koldo para seguir tramando fechorías, si todavía les quedan ganas. Y es que el amor al dinero es la raíz de todos los males (Timoteo).

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