Opinión | Pulso político
Las Zonas de Bajas Emisiones como mito urbano

Imagen de archivo durante el acuerdo de la Unión Europea con Mercorsur / L. O.
La nueva Ley de Movilidad Sostenible (BOE 4 diciembre 2025) tiene por objetivo eliminar coches y furgonetas de los centros de las ciudades. Pero esta Ley no sólo colisiona contra la industria nacional del automóvil sino también contra la UE que se ha visto obligada a cancelar la pena de muerte a los motores de combustión programada para 2035.
Pedro Sánchez, alucinado por la ideología climática, ha querido anticipar la desaparición de los vehículos de gasolina y diésel, haciendo imposible su tránsito por nuestras ciudades. Las denominadas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) están diseñadas para excluir los automóviles de la movilidad urbana con el objetivo imposible de rebajar un grado la temperatura del planeta.
En este contexto resulta inexplicable que el PP de López Miras en la Asamblea haya votado contra la propuesta de Vox para revertir las ZBE en todos los municipios de la Región de Murcia. El PP en el Congreso había votado contra la Ley de Movilidad Sostenible, pero ha salido adelante por la ausencia de uno de sus diputados, de la misma forma que también (por ausencia de Feijóo) se perdió la votación en defensa del Trasvase.
Las ZBE son una estafa y no es cierto que sirvan para darle la vuelta al cambio climático, ni que sean un remedio para aliviar la contaminación atmosférica. Las ZBE son un experimento de control por medio de sanciones a las actividades productivas, pegar un cambiazo a la industria del motor a favor de China y hacer negocios con una «transición energética» orientada por un fanatismo climático que entierra el sentido común.
Como en un orden de muñecas rusas, las ZBE, están dentro de los Planes de Movilidad Sostenible, que tapan la Estrategia de Cambio Climático y el Pacto Verde, envueltos dentro de esa Agenda 2030 que sintetiza todo el odio necesario para dinamitar la industria de Europa y trasladarla según convenga a las oligarquías.
Afortunadamente, todo ha cambiado con el resurgir de los patriotas, que «amenazan» los planes de socialistas y populares para seguir chupando con el Pacto Verde. El auge del voto juvenil hacia los movimientos nacionales ha hecho que puedan regresar a nuestras calles los coches de combustión. El miedo que nos tienen los políticos del bipartidismo demuestra que los patriotas podemos ganar batallas incluso sin tomar el poder.
Hasta la llegada de la «movilidad sostenible» los atascos y la contaminación urbana se afrontaban con ordenanzas para regular la circulación viaria con los principios de seguridad vial y fluidez del tráfico. Pero los planes de «tráfico» conservadores se han cambiado por planes de «movilidad» progresistas. El objetivo ahora es poner multas a los trabajadores y forzar la electrificación del automóvil según el deseo de las élites, lo que también implica la deslocalización industrial y la pérdida masiva de empleos en Europa.
Los patriotas celebramos que la industria nacional del automóvil no sea enterrada viva a pesar de la carta de Pedro Sánchez a la presidenta de la Comisión Europea: «Te pido que mantengas la prohibición de los coches de combustión en 2035, para no frenar la penetración del coche eléctrico y mantener la lucha por el cambio climático que la UE no debe abandonar».
La conspiración masónico-climática, además de ZBE y planes de movilidad, tiene otros tentáculos: mercados de carbono, desalación masiva, cámaras de biogás, derribo de presas, granjas de grillos y chapas solares en suelo agrícola. Y ahora Pedro Sánchez, en su carrera atolondrada con Greta Thunberg, también impone planes de movilidad para ir al trabajo en empresas, y una versión simplificada de control del tráfico en municipios de más de 20.000 habitantes con la nueva Ley de Movilidad Sostenible de 2025.
Las ZBE inicialmente eran la obsesión de los alcaldes por enfriar la temperatura del planeta a base de multas. Luego inventaron planes de movilidad para capturar fondos europeos y formar alianzas de ciudades sin coches donde sólo es posible caminar, circular en bicicleta o ir en patinete. Y finalmente, quieren calcular la huella de carbono con la idea de obligar a compensarla, es decir, pagar por no tener coche eléctrico, y establecer un peaje por circular por cualquier ámbito del medio urbano zonificado por sectores «descarbonizados» de cualquier tráfico productivo.
La nueva Ley de Movilidad Sostenible de 2025 ha culminado el proceso de extorsión que se inició con las ZBE. Su gran aportación es la extracción de rentas a los trabajadores para crear un Fondo de Movilidad Sostenible destinado a financiar las actividades del terrorismo climático. Frente a todas estas aberraciones el objetivo de los patriotas para 2026 es luchar contra las políticas suicidas del bipartidismo que conducen al despido masivo, la pérdida de libertad y la humillación de los españoles que se levantan cada mañana para trabajar y llegar a fin de mes.
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