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Opinión | De dioses y de hombres

Jaque a la reina

Miniatura medieval que representa a la reina Urraca I de León.

Miniatura medieval que representa a la reina Urraca I de León.

Hemos hablado en esta misma sección de mujeres formidables; titanes de las artes, la cultura y la historia. Personajes extraordinarios que brillaron en un mundo de hombres y de las que, a pesar de una historia también escrita por éstos, su rastro —a veces olvidado o tamizado— sigue brillando y alumbrando nuestro presente. Hablamos en su día de la pintora Clara Peeters; maestra del bodegón y del ‘selfie barroco’. De la exquisita Murasaki Shikibu, japonesa de los siglos X y XI, autora de una obra literaria revolucionaria: La novela de Genji, prólogo de mucho de lo que aún estaba por escribirse en occidente. De la cultísima y reivindicativa Christine de Pisan; o de otras más cercanas en el tiempo como Gabriela Mistral o Greta Garbo. Mujeres todas ellas con méritos sobresalientes y con un trabajo portentoso, muy a pesar de los hombres contemporáneos o posteriores que las rodearon. Pero nunca hemos hablado hasta ahora de una reina. Una reina entre hombres, en tiempos complejos; si es que alguna vez los hubo sencillos.

Mucho antes de que Isabel de Trastámara o María Tudor, en Inglaterra, lucieran corona por derecho propio; otra mujer, en plena en Edad Media, desafió a nobles y corte al gobernar durante diecisiete intensos años. Me estoy refiriendo a la que se considera la primera reina de Europa, española para más señas: Urraca I de León. En ausencia de hermanos varones fue educada, desde niña, para reinar y gobernar; y lo hizo de forma notable a pesar de las crónicas misóginas que de ella hicieron algunos. Mujer tenaz, ejemplo de resiliencia y fortaleza, pasó a la historia como ‘la Temeraria’, cuando su padre lo hizo como ‘el de la feliz memoria’ y su hijo como ‘el Emperador’. El apelativo dado a ella ya nos habla del juicio injusto que de esta reina pionera hicieron algunos de sus coetáneos.

La reina Urraca de León vivió entre 1081 y 1126, en unas tierras feudales fuertemente marcadas por unas siempre frágiles fronteras. Su propio padre, Alfonso VI, la nombró finalmente su heredera tras sus intentos frustrados de tener un hijo varón. Un año antes de morir, éste la desposó, en segundas nupcias, con Alfonso I de Aragón, matrimonio terriblemente tormentoso que derivó en numerosos conflictos. Parece ser que Alfonso era de carácter violento y ella lo acusaba de maltrato. Finalmente, el matrimonio ‘se disolvió’ tras cinco años imposibles y Urraca siguió gobernando sola y de forma independiente. Defendió con tesón la unidad de su reino, formado, principalmente, por el reino de León, más Castilla y Galicia, frente a parientes que intentaron arrebatarle algunos territorios y en luchas difíciles contra los almorávides. El ducado Portucalense (formado por tierras gallegas y portuguesas) fue uno de sus principales dolores de cabeza, al tratar de alzarse como reino independiente. Finalmente, legó a su hijo, Alfonso VII de León, un reino intacto y sentó las bases de la futura corona de Castilla. Tras su muerte, su figura fue ensombrecida con autores que primaron su condición de mujer frente a la de buena estratega en el gobierno del reino.

En este año que acabamos de estrenar se conmemoran los novecientos años de la muerte de tan singular y destacada reina. Su sepultura se encuentra en el maravilloso Panteón de Reyes de San Isidoro de León; ya saben, la conocida como Capilla Sixtina del Románico. Lugar portentoso donde sus pinturas al fresco nos ilustran, desde hace mil años, sobre los ciclos de Navidad, Pasión y Resurrección de Cristo, también con su singular calendario agrícola y signos zodiacales. Un lugar, que es corazón de nuestro medievo y donde el arte medieval brilla con una especial fuerza. En este mismo lugar han comenzado, hace sólo unos días, una serie de actos que pretenden hacer justicia a la figura de esta mujer esencial cuyo reinado se trató de obviar en siglos posteriores. En marzo se inaugurará una prometedora exposición con más de sesenta piezas provenientes de prestigiosos museos bajo el título: Reina ella: Urraca I de León. Se trata de una ocasión magnífica para dar nueva luz a su figura y ponderar en justicia su reinado y las aportaciones del mismo a nuestra historia. También para recordarnos a todos que una mujer española fue la primera gobernante femenina en la infinidad de reinos medievales existentes en la Europa del momento. Posiblemente, veamos reinar en años venideros a la princesa de Asturias como Leonor I, los tiempos son bien distintos; pero no creo que sean más fáciles que los que desafió la reina Urraca I. Sigamos dando una merecida luz a las mujeres que escribieron en la Historia, contra todo y contra todos, en mayúscula. Por ellas.

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