Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | NOTICIAS DEL ANTROPOCENO

Luz verde al caos global

Lo ocurrido en la noche del 2 al 3 de enero en Venezuela no augura nada bueno para el mundo, a pesar de la alegría que embarga al exilio venezolano (nada menos que ocho millones de ciudadanos de aquel país obligados a buscar refugio en el extranjero ante la incompetencia y la crueldad del régimen chavista) y a cualquier ciudadano del mundo que ame la democracia. Incluso el sanchismo (cómplice a veces de la corrupta dictadura venezolana) se ha puesto al frente de la manifestación, temiendo que sus vergüenzas afloren más pronto que tarde. Solo la izquierda radical de nuestro país, con sus sumas y sus restas, ha condenado sin paliativos la acción estadounidense y sus intención manifiesta de regir los destinos del país caribeño sine die.

Por lo demás, la conculcación evidente del derecho internacional que, después del infinito sufrimiento provocado por dos guerras mundiales, consagró el principio de no intervención, no es una buena noticia para un mundo ya convulso por la invasión de Ucrania, la masacre de civiles palestinos en Gaza o las evidentes ansias de China para someter a Taiwan por la fuerza. La regla de oro de la soberanía nacional inviolable, aunque nos haya hecho tragar con las ruedas de molino como las dictaduras de Cuba, Irán o Venezuela, al menos era una garantía de mantenimiento de la paz y el orden internacional. Ese principio permitió que la inmensa mayoría de las naciones de la ONU condenaran la invasión de Ucrania por la fuerza. Una inmensa mayoría que, por cierto, no incluyó a Venezuela.

Ni siquiera sirve el precedente de Noriega, lo más parecido a lo que ha sucedido ahora con Maduro. Aquel dictador sí tenía conexiones demostrables con el narcotráfico, y, sobre todo, había amenazado a Estados Unidos con retomar por la fuerza el Canal de Panamá, algo impermisible entonces y ahora. Las excusas para acabar con Maduro y su régimen (algo que está por ver aún) son una pura cortina de humo. Algo no más sólido que las excusas de Rusia para invadir Ucrania y mucho menos consistentes de las que justificarían la reintegración manu militari de Taiwan a China.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents