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Opinión | Así somos

Catedrático de Psicobiología de la Región de Murcia

La verdadera magia de los magos

Una imagen ilustrativa de la salud mental.

Una imagen ilustrativa de la salud mental. / L. O.

Existe la creencia generalizada de que la creatividad artística va asociada a la enfermedad mental. Abundan los ejemplos de grandes artistas, entre ellos escritores y pintores, que padecían enfermedades mentales. Las excepciones son también numerosas. La ciencia afirma que esta relación existe, pero que es compleja.

En general, los artistas obtienen puntuaciones más altas en los cuestionarios que miden la capacidad creativa y en los que miden rasgos de personalidad relacionados con trastornos mentales, especialmente de tipo psicótico, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Es importante resaltar que se trata de una relación de tipo estadístico, no causal. Así, la mayoría de quienes padecen estos trastornos muestran puntuaciones elevadas en estos cuestionarios. Pero, por el contrario, una puntuación alta no indica que se padezca o se esté predispuesto a padecer alguna de estas enfermedades.

Funciones mentales ejecutivas

El psicólogo galés Gil Grossman y sus colaboradores investigaron si los magos profesionales, no estudiados hasta ese momento, también obtenían puntuaciones de personalidad similares a otros artistas. Compararon los datos de cerca de doscientos magos afiliados a asociaciones de su gremio en varios países con los de la población general y con los de otros grupos de artistas. En contra de lo esperado, los magos obtuvieron puntuaciones inferiores a la población general y a otros grupos de artistas en los cuestionarios relacionados con rasgos de personalidad asociados a psicopatologías.

Los autores atribuyen esta mágica excepción a las cualidades que requiere un oficio con distintas especialidades, como la magia de cercanía con monedas o naipes o la magia espectáculo con su gran aparataje. En sus espectáculos entran en juego diferentes habilidades que requieren grandes dosis de práctica y ejecutar una precisa secuencia de pases o acciones, mientras se presta mucha atención a los detalles. Forman parte de lo que los psicólogos llamamos funciones mentales ejecutivas.

Otras cualidades son más bien propias de actores, entre ellas, dominar la escena, desplegar una narración que genere ilusión y expectativas, ser encantador, amable y cercano para ponerse en lugar del público, conseguir su cooperación o complicidad, distraer su atención, enfocarla a lo que interesa y mantenerla hasta alcanzar un resultado que cause sorpresa, asombro y alegría.

Greengross y sus colegas opinan que existe una pre-selección entre los futuros magos. Estas cualidades necesarias para el éxito hacen que sólo las personas que las posean y estén motivadas para triunfar en este menester decidan, finalmente, dedicarse a ello. Tales cualidades, ejecutivas y de habilidades sociales haría que se contaran entre estos artistas escénicos menos personas predispuestas a padecer enfermedades mentales. Se asemejarían más a científicos, por ejemplo, que a artistas creativos.

Cero errores

No obstante, hay mucha creatividad en la magia escénica. Los magos inventan juegos y adaptan o combinan los ya existentes. En general, tienen que ejecutar los trucos que han fabricado o adaptado, lo que les distingue de otros artistas escénicos que siguen el guion o dirección de otras personas. Además, no cabe tanto la improvisación, sino el despliegue de una actuación con cero errores.

Un juego exitoso se asemeja en su invención a escribir un relato policíaco, con una trama superficial o aparente que cautive al lector, pero que le despiste para verse sorprendido al final, en el mejor de los casos, con la resolución del crimen. También comparte la realización de secuencias de muchos pasos con el proceso de cocinar un plato exquisito de muchos ingredientes, que cautivará al comensal por su apariencia, aroma y gusto. Lo cierto es que en algunos ámbitos de nuestra vida a todos nos gusta hacer algún tipo de juego o simulación que cautive y sorprenda a quienes nos rodean. Los investigadores lo asocian, además, con una buena salud mental.

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