Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Desde mi picoesquina

didac.mur@gmail.com

Pedro Costa Morata vs sus detractores aguileños

Afortunadamente, Pedro Costa ha recibido muestras de apoyo de multitud de colectivos sociales y políticos de la Región y fuera de la misma (incluso desde Guatemala) que reconocen su valiente, perseverante y decidida labor en defensa del patrimonio común y en contra de los desmanes urbanísticos y medioambientales

Apoyo a Pedro Costa Morata en Lorca.

Apoyo a Pedro Costa Morata en Lorca. / D. J.

Quiero dedicar mi última columna de este año a Pedro Costa Morata, al que me une una gran amistad y respeto, algo que no es compartido por algunos de sus paisanos, como ahora veremos.

Pedro es una de las personas más polifacéticas del municipio de Águilas con una dilatada trayectoria profesional y reivindicativa. Ingeniero de formación, abandonó pronto su profesión para combatir el programa nuclear español, con un éxito tan notable en nuestra tierra como fue frenar -junto a colaboradores, entre otros, de la talla de su primo, el actor Paco Rabal, y el escritor y poeta lorquino Pedro Guerrero- la pretendida instalación en 1974 de una central nuclear en Cabo Cope (Águilas).

Licenciado en Periodismo y doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, ha colaborado en varias publicaciones como Doblón, Triunfo y El País, publicando, entre otros títulos, La destrucción ecológica de España (1985) y, en 2011, un libro que habla de su brillante trayectoria ecologista, Ecologíada: 100 batallas. Premio Nacional de Medio Ambiente en 1998, dedicó casi tres décadas como consultor en proyectos medioambientes y recorrió el área árabe-mediterránea como periodista y consultor del Plan de Acción del Mediterráneo. Ha sido profesor de Ciencia y Tecnología en la Universidad Politécnica de Madrid (2002-2015) y de Sociología y Medio Ambiente en la Pontificia de Salamanca (2002-2011), impartiendo también cursos de doctorado en Guatemala.

Recuerdo que conecté personalmente con él (le entrevisté para una de mis crónicas sociales que entonces difundía en las redes sociales) en una de las manifestaciones en defensa del litoral convocada por la entonces activa Coordinadora ‘Murcia no se vende’, nacida en 2005 al calor de las reivindicaciones contra la fiebre especulativa inmobiliaria que azotaba nuestras costas murcianas. Desde entonces, he tenido el placer de acompañarle estos últimos años para la presentación, en varios lugares de nuestra Región, de algunas de sus obras, entre ellas, ¡Rusia es culpable! Cinismo, histeria y hegemonismo en la rusofobia de Occidente, así como Israel. Del mito al crimen, porque hay que aclarar que, además de ecologista, Pedro es un consumado analista político.

Sus libros El agrocantón murciano, tóxico, rebelde e insostenible, muy crítico con el modelo agrícola murciano y, sobre todo, La saga de Cope: piratas, asaltos y mandobles (Del rechazo nuclear a la defensa del litoral), que muestran su pertinaz, decidida y valiente labor de denuncia de la codicia y los desaguisados medioambientales en las tierras murcianas y en su Águilas natal, le han concitado la animadversión de los de siempre, los aguatenientes y especuladores de toda laya que, en virtud de una permisiva Ley del Suelo de Aznar de 1998 y la Ley del Suelo de la Región de Murcia de 2001, han hecho su agosto en esta Región de Murcia.

De izquierda a derecha: Ángel Verdú, Diego Jiménez  y Pedro Costa Morata en la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura.

De izquierda a derecha: Ángel Verdú, Diego Jiménez y Pedro Costa Morata en la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura. / D. J.

Su rebelión contra esas injusticias le han pasado factura. El pasado 16 de junio le acompañé en la presentación en Molina de Segura de su libro Israel. Del mito al crimen. Al día siguiente, me informó que, durante la noche, le habían prendido fuego a la puerta de su casa de Águilas. Según Pedro, una de dos, o el terrorista procedía de nuestro agro, o bien era un pro sionista enloquecido.

Precisamente sus enemigos del agro murciano están detrás del pretendido Expediente de revocación del nombramiento de Hijo Predilecto de Águilas, concedido por el consistorio aguileño hace cinco años y que, precisamente, como punto 4 del orden del día, se ha llevado al Pleno municipal de Águilas que se celebra hoy. Expediente redactado a iniciativa de ASAJA-Vox de la localidad, en el escrito de revocación se exponen lindezas del tenor siguiente: «Hay miles de aguileños que, sin pedir nada a cambio y de no querer ninguna distinción, se merecen este reconocimiento», además de afirmar que «este personaje [sic] no ha traído trabajo ni futuro para el término municipal de Águilas», considerando, además, que «mantener ese reconocimiento no se ajusta al interés general ni a los valores que representa el municipio de Águilas». Por supuesto, los valores que defienden los firmantes quizás tengan más que ver con las actuaciones, sin duda antidemocráticas, de quienes no dudan incluso en recurrir a la amenaza física, como me ha informado Pedro.

Afortunadamente, ha recibido muestras de apoyo de multitud de colectivos sociales y políticos de la Región y fuera de la misma (incluso desde Guatemala) que reconocen su valiente, perseverante y decidida labor en defensa del patrimonio común y en contra de los desmanes urbanísticos y medioambientales, no sólo en nuestra Región sino en todo el territorio del Estado.

No es difícil colegir que, en el origen de estos hechos contra la persona de Pedro, como el incendio de la puerta de su vivienda en Águilas, la propuesta de revocación del nombramiento de Hijo Predilecto y las amenazas procedentes del entorno del consistorio aguileño, está la misma gente.

Rafael Chirbes, escritor valenciano ya fallecido, publicaba en 2007 su excelente novela Crematorio, en la que la cremación de Matías, hermano del protagonista Rubén Bertomeu, constructor sin escrúpulos que había amasado una enorme fortuna a base de especular con el suelo, destruir el paisaje y asociarse, en este caso, con la mafia rusa, es el inicio argumental de una novela impresionista y conmovedora que ofrece una crítica mordaz de la corrupción y especulación inmobiliaria en España. En opinión de algunos críticos, el título de la novela tiene una indudable carga simbólica: sugiere un paralelismo entre la cremación de Matías y una sociedad que ha quemado sus valores en el altar de la codicia. Pues eso.

Feliz entrada de año a quienes me siguen. Y, por qué no, también a mis detractores.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents