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Opinión | La Feliz Gobernación

Ballesta se saca las espinitas

José Ballesta, alcalde de Murcia, realiza el balance de actuaciones de 2025.

José Ballesta, alcalde de Murcia, realiza el balance de actuaciones de 2025. / Israel Sánchez

En el desayuno navideño con periodistas de 2024, José Ballesta confesó que tenía varias ‘espinitas clavadas’, y las enumeró: yacimiento de San Esteban, Cárcel Vieja y movilidad urbana, y anunció que pretendía sacárcelas a lo largo de 2025. Ayer, en la reedición de ese encuentro anual presumió de haberse liberado de esas molestias, de que todo está encauzado, en marcha y, lo más constatable: con las respectivas inversiones amarradas. Y más llamativo aún, recalcó, cuando se trata de proyectos a los que contribuyen las tres Administraciones: local, regional y nacional, con independencia de colores e intereses propios, superando el ambiente de infructífera polarización.

Este último aspecto es especialmente meritorio, pues el alcalde de Murcia en muy rara ocasión, en todo caso reservada para los mítines de partido, se sale del guion de su papel institucional. Se le reconoce una capacidad de contención extraordinaria, y nunca baja al barro, si bien es cierto que ese papel queda reservado para otros miembros de su equipo. Esa cualidad, tan personal, le aporta réditos para su gestión en el trato con otras administraciones: negocia sin victimizarse, no compite con nadie y no le importa repartir medallas entre quienes se suman a la realización de sus proyectos.

Aunque las tres ‘espinitas’ ya no le pican, no se detiene en ellas, y ayer enunció una batería de iniciativas relacionadas con la recuperación del patrimonio histórico, la extensión de las vías verdes, la reducción de la deuda, los incentivos turísticos, la recuperación de los espacios viales liberados por el soterramiento ferroviario o la nueva planificación urbanística, que en su versión significa que no se detiene a la hora de ‘meterse en líos’, y vino a definir su estilo como un ‘no parar’. Es cierto que eludió asuntos candentes como el de la vivienda (manifestó que no quería ser exahustivo, aunque fue prolijo en más de una hora de recuento), pero dejó la impresión de que la Murcia que llegará a 2027 será notablemente mejor que la que tomó en su primer ejercicio, y aunque fue requerido a pronunciarse, no sugirió que el actual podría ser el último: «Voy superando repechos entre la Glorieta y la Arrixaca», dijo.

Fuera espinitas. Algunas de las cosas importantes van saliendo, que es de lo que se trata.

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