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Opinión | Lo veo así

pity alarcón

Las palabras delatan a las personas

Cuando José María Aznar era presidente del Gobierno central, en Murcia gobernaba también su partido

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Oscar Puente, en una imagen de archivo.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Oscar Puente, en una imagen de archivo. / EFE/Fernando Alvarado

Hoy es Nochebuena. El nacimiento de Jesucristo para los cristianos, aunque a lo largo del tiempo se ha ido fusionando con otras tradiciones. Y ya no es solo la natividad que continúa teniendo presencia en los hogares; es también el árbol de Navidad que hace años entró en nuestras casas para quedarse, como se quedó hace tiempo Papa Noel, para hacer competencia a los Reyes Magos de Oriente.

Y cuanto nos gustaría hablar solo de la alegría que la Navidad nos depara, aunque sea de manera, a veces, superficial.

Pero no, no podemos tratar solo de estas fiestas cuando no paran de ocurrir a nuestro alrededor cosas que, inevitablemente, nos hacen pensar. Como nos hace pensar el que el expresidente José María Aznar, en su visita a Murcia para presentar su libro Orden y Libertad, dijera, entre otras cosas, eso de: «No tenemos falta de agua, tenemos un problema de no reparto y eso es inaceptable».

Algo muy socorrido, por parte del PP, para meterse con el Gobierno central en el inagotable tema del agua, haciendo un ejercicio obsceno de falta de memoria porque, que sepamos, el señor Aznar fue presidente del Gobierno central desde el 5 de mayo de 1996 hasta el 17 de abril de 2004. Y, miren por donde, los populares gobiernan la Región de Murcia desde el 28 de mayo de 1995. Es decir, cuando el señor Aznar era presidente del Gobierno, en Murcia gobernaba también su partido, con Ramón Luis Valcárcel. Y en el tema del agua, las cosas fueron como fueron.

Pero es que también parece olvidar que desde el año 2011 hasta el 2018 gobernó en España Mariano Rajoy; en Castilla-La Mancha, Dolores Cospedal y en Murcia el PP. Es decir, se juntaron todos los astros para poder hacer realidad los sueños de su partido en este asunto: todo el poder. Pues, que si quieres, las cosas continuaron como están. Y yo creo que no están mal, pero si se opina lo contrario, y se tiene el poder, se debe de gobernar adecuadamente y no culpar al pregonero cuando ya no se está en el ‘machito’. Pasados los años y no habiendo ejercido esa capacidad, cuando se tenía, hablar de esto es, como poco, un tanto ventajista.

Y muy ventajista, también, es lo que ha dicho el lenguaraz ministro Óscar Puente, la salsa de todos los platos. Lo de este hombre es de una incontinencia verbal que abruma, y cuando se habla tanto se yerra mucho, que es lo que le pasa al ministro de Transportes, que parece más preocupado por lo que hacen los demás que por lo que debería de hacer él.

Y él, por ejemplo, debería de tener más respeto por sus compañeros de partido. Compañeros que, como Eduardo Madina, defendieron el socialismo, la democracia y la paz en tiempos mucho más difíciles que los de ahora. Sí, tiempos en los que ETA perseguía a los que defendían la democracia; con su comportamiento y con su ejemplo. Tiempos en los que la banda terrorista ponía bombas bajo los coches de aquellos que les parecían enemigos y los hacían saltar por los aires. Como ocurrió el 19 de febrero de 2002, en Sestao, cuando una bomba lapa colocada en el coche de Madina le causó graves heridas y la amputación de su pierna izquierda.

Eduardo Madina tenía solo 24 años y era dirigente de Juventudes Socialistas. Aunque hubiese sido solo por esto, Óscar Puente debería de tenerle un poco más de respeto. Ausencia de respeto y falta de memoria hacia una persona de trayectoria intachable, como Madina, al que ataca por el solo hecho de que este dijera en La SER, que «la legislatura está más que terminada». Libertad de expresión que hizo sacar lo peor de este ministro que soltó eso de: «Te creías la esperanza blanca del socialismo español y has acabado de comentarista», para terminar con «El que estás acabado eres tú».

Dicen que las palabras delatan a las personas. Al señor ministro lo retratan.

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