Opinión | Pulso político
Una comida de Navidad para ganar corazones patriotas
La asistencia de más de 500 afiliados y simpatizantes a la comida de Navidad de Vox Murcia no es un suceso excepcional en sí mismo. Su valor simbólico estriba en que en este momento nuestra formación política tiene a su alcance grandes responsabilidades de gobierno a nivel autonómico y nacional.
Los analistas en nómina, los grupos de comunicación dominantes, los asentados en el bipartidismo, las fuerzas amaestradas por sectas mundialistas y las oligarquías de diverso pelaje han entrado en estado de pánico. Se han conjurado para aupar por todos los medios a la costra roñosa que absorbe los presupuestos y parasita las instituciones con la idea de frenar el avance de los patriotas que vienen con la motosierra y la bandera del pueblo.
Incluso el semanario masónico The Economist pretende aleccionar a los partidos y gobiernos centristas europeos contra la “nueva derecha radical” que viene a desmontar el artefacto de poder que domina Europa desde hace décadas. Nada les resulta más angustioso que el ascenso de esos “indeseables” fuera de control que han descalabrado el consenso para hacer política y negocios con los 17 objetivos de la Agenda 2030.
Las élites tienen miedo porque los movimientos patrióticos del occidente cristiano no quieren detenerse en la periferia de los gobiernos, ni conformarse con cambiar parcialmente unas cuantas partidas del presupuesto. Los nacionales ya no tienen bastante con retocar someramente algunas leyes inmundas colocadas por el bipartidismo para cambiar la memoria histórica, dar cobertura a los gastos de la ideología de género o imponer el terror climático.
Ha llegado el momento de entrar en los ayuntamientos, las autonomías, la nación y la casa común europea para desmontar todo el dispositivo de poder e influencia que corrompe la civilización occidental. Tenemos que recuperar todo lo destrozado por una falsa representación (de nuestra identidad, cultura y destino) a manos del bipartidismo y sus aliados separatistas, ecologistas, comunistas y todos los okupas roedores del pasado, la Patria, la familia, la propiedad y la libertad.
La celebración de la Navidad en el restaurante “Rosarito” de Santa Cruz ha permitido rearmar las fuerzas de todos los militantes y amigos que están dispuestos a luchar, cada uno en su puesto, en las instituciones o en el bancal, como concejales o empresarios, como simples afiliados o cargos públicos que deciden las inversiones para el bien común de todos los españoles.
El presidente José Ángel Antelo, el diputado nacional Joaquín Robles y el joven “influencer” David Santos, en su trabajo por una España nueva y decente, lograron con sus palabras que ese encuentro trascendiera su significado como comida de hermandad y pasara a ser un emotivo acto para el rescate de una España en llamas, arrasada por la corrupción generalizada y secuestrada por la “guardia de asalto” del gobierno socialista, sus aliados y cómplices.
Nuestro portavoz nacional de Educación Joaquín Robles pidió acabar con el amaneramiento afectivo-sexual que se ha insertado incluso en las matemáticas y ha fragmentado la educación en 17 pedazos que incapacitan a los jóvenes para el sistema productivo. El presidente Antelo se centró en la lucha contra la sustitución demográfica de la Región de Murcia que engendra una criminalidad galopante y será la principal fuente de conflictos civiles. Y David Santos se mostró dispuesto a defender diariamente estas ideas entre los miles de jóvenes que siguen sus redes sociales.
Tenemos la certeza de estar preparados para la victoria. Pero nuestra convicción no nace sólo de escuchar el himno nacional en las filas apretadas de una comida de Navidad. Nuestra confianza no se debe únicamente al hecho feliz de celebrar como una familia unida los éxitos de cada uno de sus miembros en el año que termina. Este encuentro entre los hermanos de España en Murcia es también la renovación de nuestra fe en la cristiandad europea, la fortaleza indestructible de la nación española y la reafirmación de que somos portadores de valores eternos. Presentimos ya muy cerca el gran proyecto de Abascal: que la Región de Murcia avance con un gobierno de Vox que cumpla sus promesas.
Los que fuimos a la comida de Santa Cruz, los que se quedaron fuera por falta de aforo y los que no pudieron asistir por otras obligaciones, estamos unidos en un mismo ideal: acabar con la estafa y la mafia que nos empobrece y pretende reemplazarnos por otro personal más obediente y barato. Con la mirada puesta en el Belén de Navidad compartimos con la buena gente de la Región de Murcia esa felicitación que dice: que la luz que entre por vuestro balcón cada mañana venga a iluminar la tarea justa que os está asignada en la armonía del mundo. Adelante españoles, sin miedo a nada ni a nadie. Todo por la Patria. ¡Viva España!
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