Opinión | Dulce Jueves
Sánchez o el PSOE
Cuando sobrevivir se convierte en el único objetivo, todo lo demás pasa a segundo plano

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / L.O.
Hoy me he levantado optimista. La democracia es maravillosa. Permite que presenciemos en directo cómo se tambalea el poder. Un presidente enajenado, fuera de la realidad, persiguiendo fantasmas, atrapado en el laberinto que él mismo diseñó. ¿No es maravilloso? La democracia permite, con la propia inercia de las cosas que la componen, derribar todos los muros y desnudar al poder.
Solo hay que esperar, es el único pequeño inconveniente, exige paciencia. Pero solo así las mentiras se desmontan una detrás de otra, lentamente y sin vuelta atrás. Pese a los malos augurios sobre los retrocesos democráticos en el mundo, creo que la democracia es más resistente de lo que pensamos porque está definitivamente arraigada en el espíritu de nuestra época y en nuestra forma de vivir. De su supervivencia depende todo lo que nos importa.
Su mayor amenaza es hoy la llegada al poder de líderes que debilitan las instituciones (justicia, prensa) polarizando a la sociedad, atacando a los oponentes y socavando la legitimidad del sistema mientras se presentan como salvadores frente a lo que ellos consideran enemigos. Ante estos peligros, en el libro Cómo mueren las democracias se atribuye a los partidos políticos el papel de guardianes, los principales responsables de actuar como detectores de autócratas. Si se enciende en ellos la luz de alarma significa que se ha llegado al final.
En ese punto final estamos. Cuando sobrevivir se convierte en el único objetivo, todo lo demás pasa a segundo plano: el partido, las instituciones y, finalmente, la propia idea de democracia. La combinación de soledad política y presión judicial es letal para cualquier liderazgo. Pero el problema, a estas alturas, ya no es Sánchez. Es el PSOE, un partido histórico, pilar de la democracia española, reducido a parapeto personal de su dirigente. La reacción no ha sido asumir responsabilidades ni abrir un debate interno, sino cerrar filas, descalificar al que pregunta y convertir cualquier crítica en una conspiración. Pero eso parece que también se ha acabado y parece que el partido empieza a darse cuenta del peligro que corre.
La historia muestra que estos procesos rara vez terminan bien. Un líder sin apoyo parlamentario, rodeado de corruptos y sin capacidad de regeneración acaba cayendo en una agonía que lo devora todo a su alrededor. Y casi siempre el partido paga un precio mayor que el dirigente, que se marcha dejando una organización debilitada y una democracia más frágil. Así lo indica el desplome del PSOE en las encuestas, como la publicada este martes por el Observatorio Español de Estudios Demoscópicos de la UCAM, donde queda relegada a la tercera posición mientras crecen los partidos extremistas. Solo el 23,3% de los murcianos votarían al PSRM.
Por eso la pregunta ya no es qué será de Sánchez, sino qué será del PSOE si decide seguir atado a un liderazgo que lo empuja al abismo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Este pueblo de Murcia de poco más de 100 habitantes es el único de la Región que habla valenciano
- Niebla, lluvias y una bajada de temperaturas: la previsión del tiempo esta semana en la Región
- El TSJ rechaza el recurso de los condenados por el crimen de la gasolinera de Lorca que alegaron 'miedo insuperable
- Un restaurante de Cabo de Palos celebra su décimo aniversario con una 'travesía' con escalas en forma de eventos y platos especiales
- 9 terremotos en 48 horas: la tierra recuerda a la Región que se halla en la zona con mayor riesgo sísmico de España
- Al Real Murcia se le amontona el trabajo en el mercado
- Rescatan a 65 inmigrantes que trabajaban las 24 horas y dormían en condiciones insalubres en una finca de Ulea
- La Región de Murcia se alinea con el PP contra un modelo de financiación que la sitúa a la cabeza en inversión por habitante
