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Opinión | Mujeres interesantes

María Martínez

Amas de leche

La Virgen de la Leche (1367) de Bernabé de Módena en el retablo gótico de la catedral de Murcia es un buen ejemplo de la difusión iconográfica mariana que desde el Medievo representa a María como virgo lactans dando el pecho a Jesús, y simbólicamente como nodriza de la humanidad: un ama de crianza colectiva. O la matrona del Almudí (1575), que amamanta a un niño ajeno, símbolo de la hospitalidad murciana. Mitología, arte, historia y antropología cultural destacan la función de madres de leche o amas de cría, nodrizas que amamantaban desde el mundo clásico a hijos de otras mujeres. Un oficio remunerado y respetado: contratadas por reinas y aristócratas para nutrir a los neonatos.

Amamantar con buena leche elevaba el índice de supervivencia en épocas con alta mortalidad infantil, como en España hasta gran parte del siglo XX. Afamadas fueron las pasiegas cántabras al servicio de la realeza decimonónica. Nutrir al hijo fue la primera obligación de la madre, a veces dolorosa (el ‘mal de las tetas’ medieval o mastitis). Razones diversas exigían nodrizas: ausencia de leche, bebés huérfanos o abandonados, partos múltiples, ocupaciones y estética de las féminas de clase alta. Amas de crianza bien alimentadas para impedir el mal del lactante (cólico) y criar bebés sanos: la lactancia natural refuerza el sistema inmunitario. Madres postizas que procuraban tener leche el mayor tiempo posible. Las Siete Partidas de Alfonso X aconsejaban que la madre criara hasta los tres años. Y las madres-nodrizas con leche abundante amamantaban a otros bebés: un parentesco artificial que consideraba hermanos de leche a los amamantados por amas de cría. Y entre ellas hubo madres solteras o cuyos bebés fallecieron.

A principios del siglo XX se realizaron en Argentina concursos de crianza para premiar a las que amamantaban a los niños más rollizos. Nodrizas hubo en hospitales, orfanatos, guarderías, cuando la leche materna era la única o mejor alternativa hasta la creación de bancos de leche y de de farmacia en países desarrollados. Desde hace décadas las madres optan por amamantar con pecho o biberón, o ambos combinados, sin que haya obligación ni culpabilidad personal ni rechazo social. La legislación laboral permite que, tras la baja de 16 semanas por maternidad, la madre disponga durante un tiempo de reducción de horario por lactancia. Si bien el imparable descenso de la natalidad española exige medidas urgentes.

Amamantar en público ha dejado de ser un tabú. Hasta hace un tiempo sólo las gitanas se lo permitían. Resulta bella y tierna la imagen de la mujer amamantado a un bebé, como la de Lucía con mi querida nieta Olivia. Empoderamiento femenino exclusivo. Los hombres sólo dan biberones. Por ahora, aunque...

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