Opinión | Achopijo
Antiguo Moderno
Lo de antiguo ya lleva años teniendo una connotación bonita, elegante, como de sabiduría
Hay antónimos a los que el tiempo otorga un valor casi polisémico. Qué cosas tiene el lenguaje cuando pasa por el túnel del tiempo. «Eres un antiguo moderno», me dijeron el otro día. Y me sentó fenómeno. Es un piropo. Lo de antiguo ya lleva años teniendo una connotación bonita, elegante, como de sabiduría. Decía Jacobo Bergareche en la sala interior de El Parlamento Bar, donde dibujó un precioso brindis a la historia del mejor bar del mundo, que no hemos empeorado. Que los jóvenes de hoy son mucho mejores que los de hace dos o tres generaciones. Defendía su teoría con los ojos bien abiertos y la cordura de las noches bonitas, las luces indirectas y el color del humo de dos puros. Yo era su antónimo polisémico. Los debates me han gustado siempre, pero tengo el no don de la contra. Estaba de acuerdo en lo que decía Bergareche, sobre todo basado en que los humanos de esta generación tienen una mentalidad mucho más abierta, más humana, aprehendida, y eso, sólo eso, les hace mejores, aunque no sepan decir al derecho y al revés la lista de los Reyes Godos.
Lo de moderno en cambio, depende de quién lo diga. Cuando lo diga. Dónde lo diga y respecto a qué lo diga. No es un término que hoy día signifique lo que significó en otras épocas de la palabra. Aunque si te gustan Los Planetas tienes el título en el alma. Y hay quien lo usa como despectivo, ojo. Cosas del tiempo y del lenguaje. Pero es una palabra para mi preciosa porque la asocio a mi querido Alejandro Campillo, que este final de 2025 cumplió 30 años en los escenarios rodeado de amigos y gente a la que tiene por su original talento musical, y a la par, por el personal, que son el mismo. La música tiene caminos infinitos y el de Fenómenos Extraños transita uno brillante y distinto a todo lo demás. «Quiero ser moderno, estar en los lugares de moda y ser el líder de la ola creadora», dice uno de los temas más grandes de la historia de mi música. Indisoluble a una forma de estar en el mundo que podríamos perfectamente denominar murcianidad.
Los antónimos que se convierten en palabras hermanas, casi sinónimas, con metalenguaje, polisémicas, nos enseñan algo que nos va a venir muy bien en esta época de una nueva generación (se nos acaban las letras para denominarlas). Y es en esa época bonita de la vida, en la que los jóvenes nos pueden enseñar humanidad a pesar de TikTok, en la que encontramos respuestas, como en la canción de Quique González, Cuando éramos reyes: «Incluso nuestras diferencias congeniaban como dos gotas de agua…». Con el tiempo lo antiguo y lo moderno se igualan y las generaciones avanzan, aunque a veces no sepamos verlo. Feliz con esta vuelta a las palabras, amigos. Que pasen un domingo antiguo y moderno. Vale.
Suscríbete para seguir leyendo
- Gestoso coloca a su pareja en el Ayuntamiento de Murcia con un sueldo de 60.000 euros
- Ocho municipios de la Región de Murcia se disputan el megacentro de chips securizados de Quantix
- Un 'bosque de columnas' protegerá los restos arqueológicos de San Esteban
- El río Chícamo, un oasis único en la Región de Murcia que lucha contra especies invasoras, urbanismo ilegal y abandono rural
- Agrede sexualmente a cuatro mujeres que pintaban un mural en Molina de Segura y pega una patada en los testículos al policía que va a detenerlo
- La venta de sillas para los desfiles del Entierro de la Sardina ya tiene fecha: Cómo y dónde comprar entradas
- La nieve vuelve a cubrir de blanco el Noroeste de la Región de Murcia
- El atracador del banco de San Pedro del Pinatar se tatuó la boca como el asesino Wade Wilson porque 'quería parecerse a él
