Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | LA FELIZ GOBERNACIÓN

El mural/memorial de Lidó Rico

El diario La Opinión, representado en el mural de Lidó Rico, a través de las manos del periodista Ángel Montiel

El diario La Opinión, representado en el mural de Lidó Rico, a través de las manos del periodista Ángel Montiel / Juan Carlos Caval

Lidó Rico ha hecho el mural del 1.200 Aniversario de Murcia (memorial, lo llama Jarauta), que resulta entre entrañable e inquietante (Palacio del Almudí). Entrañable porque está salpicado de referencias reconocibles, simbólicas de hechos, instituciones y ritos, e inquietante porque se exhiben sobre un manto de rostros velados, fantasmáticos y dramáticos como si surgieran de una noche oscura, que despliegan manos, éstas sí censadas entre un centenar de murcianos en una muestra aleatoria y en cierto modo caprichosa, tanto que podría haber sido cualquier otra. Murcia no cabe en un mural, por extenso que sea, y menos la historia de Murcia, pero se trata de una propuesta artística personal, no de un tratado científico. Es un encargo municipal, pero sobre ese marco prima la voluntad del artista.

El artista. Lidó Rico tiene pinta de artista, es decir, no obedece a protocolos. Pero es que su obra está basada en su cuerpo, que es sobre el que se modelan todas esas desaforadas figuras. Tiene algo de tranquilizador saber que tras esas caras que componen el friso está él mismo, una persona tan cordial y cariñosa. No obstante, todo es como un sueño telúrico del que emergieran joyas metálicas que serían nuestros blasones de pertenencia.

El creador ha primado la parte luminosa, que es a fin de cuentas la que merece ser celebrada, y se ha dejado en el tintero otros hitos del relato más escabrosos que, como en toda comunidad, también conforman identidad. Tal vez estén representados sutilmente en esos espectros que podrían aludir a un inconsciente colectivo del que, contra la apariencia, surgen realidades gratificantes, compartidas y perdurables, aunque otras veces conlleven desaliento y cansera.

En el centro del panel hay una pieza cilíndrica en la que el alcalde Ballesta ha introducido un mensaje para los murcianos que celebren el 1.300 centenario. Se trata de un secreto que nos gustaría desvelar, pues ningún contemporáneo se podrá chivar a quienes entonces pululen por estas calles, pero los secretos es mejor guardarlos como tales para evitar decepciones. Quizá en esa cápsula del tiempo solo haya un breve texto: «Cuidadla». Que también nos vale para hoy.

Tracking Pixel Contents