Opinión | El blog del funcionario
Feijóo va a Cataluña a pedir votos a la cueva de Alí Babá

El presidente del PP Alberto Núñez Feijóo, en un acto en Barcelona el pasado mes de noviembr / Kike Rincón - Europa Press
Dice el líder gallego que a él no le faltan ganas de presentar una moción de censura, sino que le faltan votos. Joder, igual que yo; a mí tampoco me faltan ganas, quizás hasta tenga más ganas que él, pero si a él le faltan los votos de los independentistas catalanes —siete en total—, a mí, es cierto, me faltan 176, bueno, 175 si no contamos a Ábalos.
Lo que sorprende es que el ‘gallego’ se haya ido a la boca de la cueva de Alí Babá, Foment del Treball, la misma organización que sustentaba y apoyaba a Jordi Pujol y su ya histórico 3%, y nadie dice nada.
¿Alguien se ha preguntado a cambio de qué le daría votos Junts —Puigdemont— a Feijóo y Abascal?
La extrema derecha catalana, ideológicamente y económicamente hablando, está frotándose las manos solo de pensar que después de saciar sus ambiciones y esquilmar a Pedro Sánchez y sacarle hasta una amnistía, ahora se va a enganchar a su teta natural, esa que le da leche merengada y privilegios para aburrirse.
El PP ya tiene experiencia en bajarse los pantalones ante la oligarquía y el empresariado catalán, y siempre que se han juntado, al final los que terminan perdiendo son los derechos laborales de todos los españoles.
Que los caminos de Vox, PP y Junts son convergentes todos los sabemos, y que más tarde que temprano terminarán confluyendo tampoco es discutible, más aún, Puigdemont y Abascal son hermanos de la misma madre, aunque de distinto padre.
Ahora, el partido de Junts está jugándose los pelos de los huevos con algo así como Vox en el territorio catalán, Alianza por Cataluña, salvo que uno pone la frontera en Tarragona y el otro en el Peñón de Gibraltar, su discurso económico, antipolíticas públicas, de inmigración, racista y xenófobo, todo ello rociado con el puto miedo; es exactamente el mismo.
Da un poco de pena ver arrastrarse al Partido Popular —en contra incluso de su propio partido en territorio catalán— ante el empresariado de Cataluña, donde, por cierto, siguen perdiendo peso a pasos agigantados; ya no solo le supera Junts, sino que hasta el partido ultra de Alianza también les triplica, y es que el PP no es consciente de que van camino de convertirse en un partido residual y marginal en un territorio tan fundamental para la gobernabilidad como es Cataluña.
Vox sigue su política de mano de hierro, expulsando del mismo a todo aquel que tosa o que pida transparencia; el PP arrastrándose por el lodo, desde Almería hasta la cueva de Alí Babá; los dos últimos secretarios de organización de los socialistas pasándose la llave de Soto del Real; Sumar y Podemos tirándose de los pelos por esos campos andaluces y extremeños de Dios; y el 20% de los jóvenes diciendo que con un nuevo Franco no nos iría nada mal. No me jodan que no es para desanimarse y mandarlos a todos a la mierda.
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