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Opinión | El prisma

Richard Gere, los gastos y los fastos | Bienvenido, Mr. Gere

Richard Gere, en el encendido del Gran Árbol de Navidad de Murcia.

Richard Gere, en el encendido del Gran Árbol de Navidad de Murcia. / Juan Carlos Caval

La contratación de una estrella cinematográfica en decadencia para encender el árbol de la Navidad de Murcia aprovechando que reside en España (por poco tiempo; después hablaremos de ello), puede juzgarse en términos estéticos de manera diversa en función de cada cual. A unos le parecerá una escena provinciana, parecida a la famosa película de Berlanga Bienvenido Mr. Marshall, y para otros será el epítome de la elegancia. Estos últimos abarrotaron la ciudad y contribuyeron a que el recordado intérprete de la película Pretty Woman, la más repetida en la historia de nuestra televisión, se diera un baño de multitudes como pocas veces habrá vivido en su exitosa carrera profesional.

Richard Gere está casado con la española Alelandra Silva, con la que forma un matrimonio progresista, concienciado, ecorresiliente y con una gran conciencia social. En septiembre del año pasado se instalaron en Madrid, porque vivir en EE UU con Donald Trump de presidente era un suplicio insoportable. Llegaron en otoño de 2024 y un año después se largan otra vez para allá aduciendo problemas logísticos dada la profesión de él, que le obliga a viajar a su país natal con frecuencia. Algo habrá tenido también que ver el haber experimentado en sus finanzas el coste de vivir en la Europa de las regulaciones y los impuestos confiscatorios, que se llevan por delante más de la mitad de las ganancias de los que ingresan mucho. Porque lo de pedir más impuestos para los ricos está muy bien hasta que tú eres la víctima. En ese caso, los millonarios partidarios de la redistribución de la riqueza hacen lo necesario para que se distribuya la de los demás, desde luego mucho menor que la suya.

La presencia del actor en Murcia obedece a una iniciativa solidaria relacionada con el cáncer infantil, un acto loable que hay que agradecer a la fundación creada junto a su mujer para financiar este tipo de campañas. El ayuntamiento asegura que la presencia de Gere en el encendido del árbol no ha costado ni un solo euro a las arcas murcianas, un gesto altruista poco habitual que hay que reconocer a la estrella de cine, dispuesta a prestar su imagen y dedicar parte de su tiempo a este tipo de iniciativas, cuyo impacto aumenta de forma notable cuando tienen lugar en la época de la Navidad.

La presencia de Richard Gere en Murcia es un atractivo añadido al acto de inauguración del árbol de Navidad, que ya congrega multitudes cada año sin necesidad de que haya algún famoso invitado. El impacto publicitario en esta ocasión se ha multiplicado, lo que repercute indirectamente en la economía de la ciudad. Porque los miles y miles de personas que acuden a esa celebración aprovechan para comprar y consumir, que es la actitud más satisfactoria y noble que se puede llevar a cabo cuando llega la Navidad. Los agoreros y los creadores de falsa mala conciencia nos sermonean contra el consumismo de estas fechas, unas reprimendas que nadie en su sano juicio se toma en serio, porque estamos en la época del año en la que gastar nos hace especialmente felices.

En ese contexto, la presencia de un personaje famoso a escala mundial multiplica ese efecto, lo que sin duda contribuye al impulso del comercio en la zona centro de Murcia, cada vez más abandonada a su suerte porque llegar ahí desde fuera de la ciudad es un drama insoportable. Por eso cada vez cierran más comercios centenarios para poner en su lugar bazares orientales y franquicias de comida rápida, los dos elementos que certifican que una zona concreta se ha ido al garete.

Dicen que el galán entrecano no ha cobrado por apretar el botón del arbolito, un gesto que se agradece. Pero a la vista de la gente que congregó para verlo de cerca, aunque nos hubiera pasado una factura no habría nada que criticar.

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