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Opinión | El retrovisor

Nada es igual

La Librería General en Trapería.

La Librería General en Trapería. / Archivo TLM

Nada es igual, Murcia ha cambiado y no habrá que remontarse sesenta o setenta años atrás. Cambian las gentes, las modas, los comercios. Por estas fechas cercanas a la Navidad, la que llega cada vez con más premura, con ansia tal vez de fiesta que hace que se inauguren de forma acelerada las decoraciones navideñas, puede que para favorecer las ventas de los pequeños comerciantes que cada vez se ven más asediados por la competencia de la venta digital.

Todo cambia. Las tradicionales calles comerciales como Platería y Trapería son el mejor exponente. Los rostros pasivos protegidos por las peceras del Casino, tampoco son los mismos; ni están los limpiabotas, siempre prestos a sacar lustre al calzado de los viandantes.

Se echa de menos el escaparate de ‘Chys’, como también ayer se echaban de menos las novedades bibliográficas de la ‘Librería General’; las joyas de ‘Torres Gascón’ o las sábanas de ‘La Saldadora’. No volverán aquellos escaparates de ‘La Alegría de la Huerta’ que acaparaban la atención de los más pequeños ante la vistosidad de muñeca Cayetana o del muñeco Marcelino. ‘Ultramarinos Finos Pedreño’ ya exhibía por estas fechas sus apetecibles delicatessen: capones rellenos, carnes mechadas e incluso yemas de Caravaca. Tampoco estarán las pérgolas del ‘Bazar Murciano’ cargadas de triciclos, juegos de bolos y balones de reglamento. ‘Cerdán Hermanos’ ya no colgará aquellas humildes estrellas de cartón bañadas en purpurina, ni el Galerías Preciados de Pepín Fernández instalará el enorme y vistoso abeto en la plaza de Cetina.

Pedreño en la calle Platería a finales de los sesenta.

Pedreño en la calle Platería a finales de los sesenta. / Archivo TLM

Todo es distinto y en las calles de Murcia se aprecia el cambio de gustos, lo tradicional ha dejado paso a nuevos negocios en los que reina la hostelería: hamburgueserías, cafeterías, confiterías, tascas de jamón y bares colman las renovadas viejas calles con sus mesas y terrazas. Todos gozan de un nexo común, junto con las anodinas franquicias: los anglicismos puestos al servicio de las ventas. Sin duda ha sido la publicidad la que ha abierto la veda para deslumbrar a clientes con términos extravagantes alejados de la riqueza de la lengua castellana, quizás utilizando la incultura idiomática de la parroquia, para dar desatinada distinción a los productos publicitados.

Desde hace algún tiempo, en Murcia se viene dando la desafortunada tendencia al uso de términos anglosajones. Campañas de promoción llegadas de más allá del Atlántico como la actual ‘Black Friday’, para muchos de aquí «Blas Fridai», una campaña adquirida que nos llegó, para mayor desesperación, con el espantoso, nunca mejor dicho ‘Haloween’. El pequeño comerci, nos inunda con actividades tan exóticas como el ‘Shopping Night’, ‘Shopping Days’, ‘Pop-Up Store’, ‘Tu Shopping Urbano’; el ‘Spring Night’, la ‘Feria del Comercio Outlet’, el ‘Autumn Nigth’… y así una serie de soflamas que la mayor parte del personal no comprende ni tiene interés en comprender. Lo bueno del caso que me ocupa es la pronunciación por parte de los nativos, lo que a veces lleva a la chufla, que no es poco. «¡I go away buying the bread!», diré cuando salga a comprar el pan. Sólo nos falta que al mercado tradicional de los jueves pase a denominarse ‘On Thursday Market’.

Recuerdo un anuncio radiofónico de allá por los años sesenta (pronúnciese con todas la letras: «En América Jeep, en Murcia ‘Yip’», decía el formativo audio para que la gente supiera la marca de coche que compraba.

Habrá que despedirse del obsoleto ¡Felices Pascuas! o de las ventas de saldo, o del trillado ‘Rebajas’. Nada es igual, excepto la mirada curiosa de aquellos señores que ocupan las peceras del renovado Casino, herederos generacionales de aquellos otros que admiraron los escaparates de ‘La Dalia Azul’, el ‘Café del Siglo’, y hasta tiempos más cercanos ‘La Covachuela’ de Romero.

Todo un insulto al idioma de Cervantes, un idioma rico y vivo, olvidado en aras del marketing.

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