Opinión | Apuntes del natural
Higos chumbos pelados y asuntos de médicos
Él, el exministro, el de las amantes con piso puesto, el de las prostitutas a elegir, allí, en la prisión, con los que matan, con los sin ley, uno más entre los delincuentes

El exministro de Transportes y diputado del PSOE, José Luis Ábalos, durante una rueda de prensa, en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
ENEMIGOS EN LA PROFESIÓN. Hay una novedad en la forma de hacer crítica política en algunos medios de comunicación, sobre todo en emisoras de radio. Ya no critican solo a los políticos contrarios a la ideología de su empresa, es decir, si es una emisora de apoyo a la derecha atacar a los partidos de izquierdas, sino que le dedican palabras terribles a los periodistas que hablan bien de sus contrarios, con verdaderos insultos y diatribas contra sus compañeros de profesión. Ya no son compañeros ni colegas, como se decía antes, se les trata como enemigos. Suena horrible.
UN CAPRICHO. Una mujer mayor entra en una pequeña tienda de comestibles de barrio –de las pocas que quedan – y compra unos pimientos y cuatro alcachofas. En algún momento mira el mostrador y ve que hay una caja pequeña de plástico con 6 higos chumbos pelados. Están puestos a la venta –cosas de estas tiendas –, y le dice a la dependienta: «Juani, hoy mi marido y yo nos vamos a dar un capricho. ¡Me llevo los chumbos!»
FAMILIA. Aquí donde ustedes me ven, yo tengo diez nietos, cinco chicos y cinco chicas. Nacieron los diez en diez años. Pero no se imaginen mi casa llena de niños y niñas pequeñas. Eso ya pasó y fue genial. Hubo un momento en el que nacieron tres en cuatro meses, o sea que había tres bebés que poner a soltar el eructo. Ahora el menor tiene 16 años y la mayor 26, o sea que lo propio sería que me hicieran bisabuelo pronto, pero no veo yo que se den las circunstancias para ello. Hay novios y novias pululando por las cercanías, pero no se les ve voluntad para crear descendencia.
CONVERSACIÓN MINUTADA. Tengo acordado con un amigo que vive fuera de Murcia y con el que hablo por teléfono con una cierta regularidad que los primeros tres minutos de nuestras conversaciones son para hablar de nuestros asuntos de médicos y medicinas, los dos minutos siguientes para decir algo sobre nuestros nietos, y a partir de ahí, ya la conversación puede ir al grano, es decir, a lo que estamos leyendo, a la situación política o a las cosas de la vida diaria que puedan tener interés para enriquecer nuestro acervo cultural, que se dice.
HAY QUE ESTAR ALERTA. Un hombre hablando por el móvil en la calle: «Pues ten cuidado que hay mucha gente con diarrea».

Detalle de material calcinado fotografiado en la terraza del Santa Lucía el día después del incendio. / Iván Urquízar
PELIGRO. Lo del incendio en el hospital Santa Lucía de Cartagena manda ya mucha romana. Que es la segunda vez que se le quema una fachada, oiga. Y menos mal que toda la plantilla funcionó al pistón de manera que ni los pacientes ni el personal sanitario acabaran heridos o algo peor. Por supuesto que es una barbaridad que alguien fume y tire una colilla encendida a cualquier sitio, pero también habrá que estudiar muy a fondo qué se hace con unas fachadas que se prenden fuego con esa facilidad.
CONVERSACIÓN VARIADA. El mismo hombre de arriba sigue hablando por teléfono cinco minutos después y está diciendo: «Yo no sé cómo a Mazón no se le cae la cara de vergüenza».

Carlos Mazón, este miércoles a su llegada al Palau. / M. A. Montesinos
CINE Y SERIE. He visto una película que jamás pensé que podría entretenerme, pero el caso es que me llamó la atención por los premios que tenía como producción y la comencé, y seguí hasta el final, porque técnicamente está hecha de una manera muy especial y se deja ver muy bien. Se llama Godzila Minus One, y es china, claro. También puedo recomendarles una serie que está entre buena y muy buena, Pluribus. Está escrita y dirigida por Vince Gilligan, el de Breaking Bad, y se nota. Plantea un tema extraño, una cosa de ciencia ficción, pero que va más allá de lo que parece y resulta muy interesante. La actriz protagonista, que se pasa todos los capítulos, fotograma a fotograma, en la pantalla, en un papel algo desagradable, lo hace muy bien. Se llama Rhea Seehorn, y es la de Better Call Saul.
PRISA. El mismo hombre de arriba tres minutos después: «Oye, que me paso dentro que se me va a aguar el cubata». Entonces me doy cuenta de que está en la puerta de un bar. Yo estoy cerca esperando a unos amigos para la tertulia de los lunes que se están retrasando bastante.
EN PRISIÓN. Imagino la llegada de Ábalos a la cárcel, su primera impresión al entrar por la puerta, al pasar el reconocimiento médico y psicológico, al llegar a su celda, al tumbarse en su cama. Él, el exministro, el de las amantes con piso puesto, el de las prostitutas a elegir, allí, en la prisión, con los que matan, con los sin ley, uno más entre los delincuentes. Quizás tenga asumido que él es un delincuente también, un sinvergüenza cualquiera, pero, si no es así, si le queda algo de lo que algún día fue, una persona respetada, qué terrible sensación, ¿verdad?
