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Opinión

Jueces desagradecidos y maleducados

El ministro Bolaños, a su llegada a la sala del Nelva donde se celebró la clausura del simposio.

El ministro Bolaños, a su llegada a la sala del Nelva donde se celebró la clausura del simposio. / Juan Carlos Caval

Hace apenas dos años, mientras los trabajadores de poder judicial de ‘a pie’ hacían huelgas interminables pidiendo ‘justicia’ en sus remuneraciones, el ministerio lo primero que hizo tras un amago de paro de los jueces y magistrados, fue subirle el salario de golpe 450 euros al mes, de decir, más de cinco mil euros al año, dejando al resto de trabajadores con cara de idiotas.

Pero es evidente que a los jueces lo que les ha sentado mal es que el poder legislativo haga su trabajo y quiera legislar, y es que lo nunca visto fue cuando cientos y miles de jueces, fiscales y magistrados hicieron concentraciones en las puertas de sus ‘palacios’ exigiendo que el legislativo no modificara un ápice la normativa que los rige, y es que muchos de ellos, aunque les joda, se creen los capataces del cortijo.

Me hubiera gustado ver a las grandes organizaciones conservadoras de jueces y magistrados, poner el grito en el cielo cuando sus compañeros se negaban a renovar el Consejo General del Poder Judicial durante años, incumpliendo incluso leyes, que hubiesen hecho no solo una pequeña nota de prensa, sino una gran concentración, cuando el ex senador y ex director general de la policía, enviaba un mensaje diciendo que el ejecutivo ya controlaba por la puerta de atrás la sala segunda del tribunal supremo. Pero no, entonces callaban y se tapaban la nariz.

Que llegue el Ministro del ramo a Murcia y lo pongan a parir, va en el sueldo, pero por la misma razón, sus señorías tienen que entender que también les va a ellos en el sueldo, ser tratados como personas normales, no como ‘pequeños dioses’ que parten e imparten justicia.

Este viernes fue un día triste para la justicia, no porque demostraran mala educación, poca clase y una falta preocupante de discurso técnico, sino porque hicieron algo que no hacen jamás en ninguno de sus fallos, utilizar un lenguaje que lo único que consigue no es tender puentes, sino dinamitarlos.

Decía Mark, el bueno, no Karl, sino Groucho, que es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y disipar dudas.

Cuando todos los asistentes se levantaron en pie para aplaudir que habían humillado al Ministro en público, no creo que fueran conscientes de que lo que estaban aplaudiendo es que la ciudadanía le demos la razón a quien quiere llevar al siglo XXI a un colectivo empeñado en seguir viviendo en un poblado troglodita, donde piensan como dice la famosa ranchera: ‘sigo siendo el rey’.

No, ayer no pusieron a parir al Ministro, ayer un puñado de jueces y magistrados rozaron el ridículo, demostrando que la venganza también existe en sus mentes.

Lo único que les faltó, fue condenar a costas al Ministro por su viaje a Murcia.

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