Opinión | Misa de doce
La fachosfera
Hubo un tiempo en el que para no meterme en charcos recurría a temas de conversación triviales, no sospechosos de ser polémicos y generar una discusión.
De toda la vida de Dios el tema estrella para evitar conflictos y consumir esos primeros minutos incómodos de conversación ha sido el tiempo. No creo que, hasta la fecha, haya existido un tema más recurrente e inocuo al respecto. Y digo hasta la fecha porque, desde que se inventó la fachosfera, hablar del tiempo tiene más peligro que una piraña en un bidet.
Originalmente la fachosfera nació en Francia y podríamos describirla como ese ecosistema digital creado por la extrema derecha para promover sus ideas. Ecosistema que, como el mejillón cebra, está teniendo un crecimiento explosivo y del que prácticamente formamos todos. O al menos para aquellos que, erigiéndose en representantes de la libertad, se han comprado la máquina de poner etiquetas y clasifican al personal en función de si están o no de acuerdo con sus ideas. Muy democrático todo.
Lo cierto es que, hoy en día, si no perteneces a la fachosfera no estás en la pomada y no eres chic. Yo lo estoy, y lo estoy porque el otro día tuve frío. Sí, queridos, así es. Estaba tomándome una cerveza en una terraza con un grupo de amigos y de repente me castañearon los dientes y me estremecí. Ipso facto, uno de mis amigos me miró y me dijo: «¿Pero qué frío? si hace calor. ¡Otro que está negando el cambio climático!», espetó. No les voy a explicar cómo acabó la conversación porque me da vergüenza ajena.
Convendrán conmigo que nos estamos volviendo idiotas por no decir gilipollas. Ahora resulta que si en noviembre tienes frío o no te gusta y ves La Revuelta, eres de la fachoesfera. No, cariño. No veo La Revuelta porque me parece un formato que está más quemado que la moto de un hippie y me aburre. Como también me aburre y me hace perder el tiempo El Hormiguero.
No sé ustedes, pero yo estoy hasta los mismísimos de esta polarización enfermiza que azota a nuestra sociedad. De tener que elegir entre ver La Revuelta y ser un rojales o ver El Hormiguero y estar en la órbita de la fachosfera. Pues no, ambos me parecen basura.
Me gustan las películas de Garci y me gustan las de Almodóvar. Me gusta el buen cine y el arte. ¡Basta ya de sesgos! ¡De verdades absolutas y de juzgar en base a dogmas y prejuicios que nos imponen ideólogos a los que no les importamos un pimiento! Las cosas no siempre son blancas o negras y no siempre hay buenos y malos. Cada situación tiene sus matices y puede abordarse desde diferentes perspectivas.
Creo que los que están realmente en la fachosfera son aquellos que, en petit comité, ponen verde a su líder político y luego públicamente lo adulan por miedo a represalias.
La falta de cuestionamiento, la pérdida absoluta de espíritu crítico; eso es la fachosfera. Y. queridos: dime de qué acusas y presumes, que te diré de qué careces.
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