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Opinión | Pulso político

Amazon: una distopía real de ‘tiempos modernos’

Imaginemos la repercusión de un trabajo así, enormemente repetitivo, en la salud laboral, y cómo la connivencia entre Mutuas y empresa hace que no se reconozcan gran cantidad de accidentes y enfermedades laborales

Preparación de paquetes y pedidos en el interior del centro logístico de Amazon en Murcia.

Preparación de paquetes y pedidos en el interior del centro logístico de Amazon en Murcia. / Juan Carlos Caval

Charles Chaplin fue, sin duda, un auténtico visionario de la capacidad de explotación que el capitalismo puede llegar a ejercer sobre los trabajadores/as. Recordemos aquella icónica escena de Tiempos Modernos en la que el protagonista apretaba, en un movimiento repetitivo sin fin y al ritmo que la empresa marcaba, dos tuercas de piezas metálicas idénticas que circulaban por una cinta transportadora. Mayor ejemplo de trabajo alienante no cabe.

Si Chaplin rodara hoy de nuevo esta película, sin duda tomaría como ejemplo cualquier factoría de Amazon. Pero, sin duda también, incorporaría un giro de guion en el que los trabajadores se rebelan contra ese enorme engranaje productivo que nunca se detiene. En ausencia de Chaplin, son los propios trabajadores/as del centro logístico de Corvera los que han desafiado al gigante tecnológico mundial nada menos que con una huelga para los próximos días.

Imaginemos lo que es trabajar monitorizado permanentemente, de tal manera que la señal que genera cada trabajador/a aparece en el monitor, que controla el manager de turno, en color verde, amarillo o rojo en función de si mantienes o no los parámetros de producción introducidos en la ‘Operativa’, eufemismo con el que Amazon se refiere a la cadena de producción que no para durante los 365 días del año ni las 24 horas del día.

Imaginemos la repercusión de un trabajo así, enormemente repetitivo, en la salud laboral, y cómo la connivencia entre Mutuas y empresa hace que no se reconozcan gran cantidad de accidentes y enfermedades laborales. La opción es reclamar en los juzgados, lo que, comprensiblemente, pocos trabajadores hacen.

Imaginemos también que recibes el mismo salario si vas a trabajar un domingo o un lunes y que tu salario base, sobre el que se calcula la futura pensión como trabajador indefinido dentro de una categoría de mozo especialista de almacén, no llega a los 900 euros, siendo, además, más bajo que el de otros compañeros/as, con la misma categoría, en el resto de centros logísticos de Amazon en España.

Para colmo, Amazon rehúsa aprobar un convenio de empresa y se adhiere, en cada comunidad autónoma, al convenio que más le conviene, en el caso de Murcia, el de Transporte de Mercancías por Carretera, caducado desde 2015 y que no actualiza las tablas salariales desde 2018.

Esto ocurre en la que López Miras no se cansa de nombrar como «la mejor tierra del mundo». Él se queda solo en la foto fija de la inauguración, a la que acudió, sin que le preocupen las condiciones de los trabajadores; de hecho, nunca pronuncia este término: trabajador/a. Amazon tampoco: la ha eliminado del diccionario de empresa y llama a los trabajadores «amazonians», y a los jefes intermedios «manager» y «leads», que, a su vez, se dirigen a los empleados como «compis» en un ridículo, absurdo y americanizado intento de diluir las relaciones laborales que determinan tu posición como trabajador e identifican tus derechos como tal. El lenguaje no es neutral ni baladí.

Pero ocurre que los trabajadores han dicho basta. No piden la colectivización de la empresa, sino algo tan simple como que derechos reconocidos en la legislación laboral española se apliquen en Amazon.

También el Gobierno regional podría hacer algo más que inaugurar el centro logístico. Además de expresar su apoyo a los trabajadores/as, podría promover, como se comprometió en la Estrategia de Reactivación para el Empleo de Calidad (2021-2024), acciones destinadas a impulsar la negociación colectiva regional, especialmente los procesos pendientes, fomentando la interacción entre Administración Pública, asociaciones de empresas y organizaciones sindicales, máxime cuando el convenio al que se acoge Amazon en Murcia está caducado desde 2015 y afecta, además, a un sector estratégico como el Transporte de Mercancías por Carretera. Aquí, encima, como si no fuera bastante, con la FROET hemos topado.

Potenciar la Oficina de Mediación y Arbitraje Laboral (OMAL) y el Observatorio de la Negociación Colectiva con el presupuesto adecuado, sería también un comienzo, Fernando.

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