Opinión | Salud y rock and roll
La tranquilidad
No hay mayor certeza en la vida que esta; si todo va bien, llegaremos, nos haremos viejos y ojalá haya más conciencia de la importancia de las políticas de los cuidados

La tranquilidad. / L. O.
Debería estar volviendo de El Puerto de Santa María, con resaca, con mil anécdotas, un montón de besos y abrazos dados y recibidos. Debería tener en mi maleta un par de botellas de amontillado y alguna idea en marcha para un proyecto divertido de trabajo. Debería haberme enamorado al menos dos veces y volver con las pilas cargadas para acabar mi segundo año sin ti. Nada de eso ha sucedido, todo ha saltado por los aires. De un tiempo para acá, cuando me preguntan qué tal estoy, simplemente digo: «Tranquila», no creo que haya mejor sensación. Atrás quedó enamorarse de alguien locamente, o vivir todo con una intensidad agotadora; no hay nada que me guste más que la tranquilidad, donde todo está bien. Una vez que descubres esa sensación de paz, nada es más placentero. Me cabrea que tengamos que peinar alguna que otra cana para descubrir lo importante.
Cómo disfrutar sentada al sol de invierno con los ojos cerrados, una caña helada y unas risas que te dejan sin respirar y hasta te hacen llorar. Bañarme durante horas en el mar, navegar o un concierto rodeada de amigos; esto es todo lo que está bien para mí. Esta tranquilidad, esa paz, desaparece en cuestión de minutos; lo que parecía una semana con un viaje de lo más apetecible a pesar de una gripe de las que dejan huella, un susto familiar lo cambia todo. He vuelto a casa, he entrado en tu cuarto; aún no estaba preparada para hacerlo o eso creía. He quitado tus sábanas, esas en las que pensaba que todavía quedaba tu olor. No habíamos sacado tiempo para desmontar tu cama, en la que me tumbaba contigo a ver alguna película, y me acurrucaba, metiendo mi nariz en tu pelo para guardar tu olor. Ahora, papá ocupa tu lugar; esperemos que solo sea por unas semanas. Dicen que nada ocurre sin razón, y quizás así sea; todo lo que llevo aplazando un año y medio, he decidido empezar en esta semana. Adiós a los conciertos, a los besos y abrazos y a la música en directo. Hola, cuidados, silla de ruedas, mismas dinámicas que contigo. Hola, abrir cajones, revisar fotos de hace 30 años, ordenar, limpiar, tirar. ¡Qué cantidad de cosas guardamos! Me he probado tu ropa, tus abrigos; qué pie tan pequeño tenías. He encontrado una bolsa llena de clichés de fotos, de los perros, de nosotros de pequeños, de los abuelos. He encontrado una nota que te dejé un día que no te encontraba y te decía que me iba a la playa.
He abierto un armario de tu cuarto y he sentido lo más parecido a tu olor; ha sido bonito. Pensé que sería peor y aún no sé realmente cómo me siento, pero te siento cerca, te recuerdo y sonrío. «Qué mala es la vejez», decía la queridísima abuela Nina, a la que en estos días recordaba en mi mente, mientras veo cómo papá ahora se siente limitado, indefenso y algo derrotado. Todo ha vuelto cuando apenas estoy recuperándome de tu pérdida, de todo lo que vivimos juntas, de tu final. De un día para otro, la tranquilidad, la paz, desaparece; y vuelve la incertidumbre. Desde hace años, gracias a ti, soy consciente del tiempo, de la importancia del ahora, de cuidar, de decir te quiero, de dar las gracias, de pedir perdón, de aprovechar cada instante. Esta semana todo saltó por los aires y por momentos he revivido nuestra historia, el equipo que éramos y que ahora lo somos con papá. La vida nos pasa por encima sin pedir permiso. Lo hace y te aguantas. Quizás algunas personas se sientan identificadas y cuidan algún familiar; desde aquí mi amor y empatía. Solo lo sabe quien lo vive; como decía mi abuela, qué mala es la vejez, y lo peor es que le damos la espalda, no queremos verla, la ocultamos. No hay mayor certeza en la vida que esta; si todo va bien, llegaremos, nos haremos viejos y ojalá haya más conciencia de la importancia de las políticas de los cuidados. Ojalá más sensibilidad, profesionalización y respeto. Todo lo demás no importa. La tranquilidad y la paz ya volverán.
- ¿Dónde ver en televisión el derbi FC Cartagena-Real Murcia y dónde comprar las entradas?
- Las otras asignaturas pendientes más allá del Arco Norte para desatascar el Nudo de Espinardo
- Detenida una mujer por conducir en sentido contrario, ebria y con su hijo menor a bordo en Murcia
- Junts lanza un salvavidas a los ayuntamientos de la Región
- El 5º buque ‘Cartagena’, capaz de todo
- ¿Qué tiendas y supermercados abren este puente de diciembre en la Región de Murcia?
- FC Cartagena y Real Murcia reviven el derbi con las espadas en alto
- Un juzgado de Murcia investiga una decena de agresiones sexuales de un niño a su hermanastro pequeño
