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Opinión | Tribuna libre

Domingo A. Sánchez Martínez

De la vocación al liderazgo: el cambio empieza en Murcia

Protesta contra el Estatuto Marco el pasado mes de febrero en la Arrixaca.

Protesta contra el Estatuto Marco el pasado mes de febrero en la Arrixaca. / Juan Carlos Caval

Hace unos días, salió un titular que hablaba que en la Región de Murcia el 43% de los médicos jóvenes reconoce sentirse agotado por la presión laboral. Es un dato que preocupa, pero también una señal de que estamos ante un punto de inflexión. Porque esta cifra, aunque alta, nos sitúa por debajo de la media nacional y nos ofrece una oportunidad: liderar el cambio hacia un sistema sanitario más humano y sostenible.

El estudio IKERBURN: de la vocación al agotamiento, presentado recientemente en el Senado por parte de la Sección Nacional de Médicos Jóvenes de la Organización Médica Colegial, alerta de un problema estructural que afecta a todo el territorio nacional. Jornadas interminables, guardias de 24 horas, falta de descanso, contratos precarios y un modelo retributivo muy inferior al europeo son factores que erosionan la salud de quienes sostienen la sanidad. Las consecuencias son claras: insomnio, depresión, abuso de psicofármacos y bajas laborales. No hablamos de falta de vocación; hablamos de un sistema que necesita transformarse.

Murcia tiene algo que decir. Nuestra tierra está dando médicos jóvenes que no se conforman. Profesionales que han vivido la pandemia en primera línea, que se han formado con estándares internacionales y que hoy levantamos la voz para cambiar lo que no funciona. Esta generación no solo queremos ejercer la medicina: queremos construir un futuro mejor para todos. Y eso es liderazgo.

Tenemos universidades que forman talento, hospitales que son referencia y una comunidad científica que apuesta por la innovación. Si convertimos esta realidad en políticas efectivas mediante el cumplimiento de descansos, conciliación real, tutorización adecuada, programas de salud mental y estabilidad laboral, Murcia puede ser pionera en la transformación sanitaria que se está demandando. No se trata sólo de retener talento, sino de atraerlo y fidelizarlo. Porque la sanidad del futuro no se improvisa: se planifica.

Invertir en médicos jóvenes no es un gasto, es la mejor garantía de futuro. Como escribió Albert Camus: «La verdadera generosidad hacia el futuro consiste en darlo todo en el presente». Esta generación está demostrando que está dispuesta a darlo todo. Ahora toca que las instituciones y la sociedad en su conjunto, estén a la altura.

En Murcia tenemos la oportunidad de demostrar que el cambio empieza en lo local. Que la vocación no se extingue, se reinventa. Que la juventud médica no es sólo esperanza: es acción. Y que cuando una región apuesta por sus profesionales, no solo asegura la salud de hoy, sino la de las próximas décadas.

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