Opinión | La balanza inmóvil
Fontanera
El tiempo nos dirá si era un farol lo de Leire, si mentía o era verdad todo lo que ha dicho, incluido lo de fiscales que la denunciaron

La exmilitante del PSOE Leire Díez a su llegada a los juzgados de la Plaza Castilla. / EFE
Y después dicen de los pueblos, donde los apodos y motes están a la orden del día. Solo que en éstos se hace para identificar a la persona en relación con sus antepasados. Se oye en alguno de ellos por sus calles la grabación repetida en un coche del fallecimiento de fulanito/a, también conocido por el hijo de y de… que trabajaba en…, así como el lugar donde se encuentra el difunto y el horario del entierro. No vale la excusa de ignorar el fallecimiento. Si no vas a dar el pésame será porque no lo conocías, no te caía bien, o te da igual su muerte. O, simplemente, porque pasas de todo, que también puede ser.
Sin embargo, ahora el mote no es tan verdadero ni cariñoso, sino que se pone generalmente para denigrar a una persona. Y uno de ellos es ser fontanero de un partido, referido a un personaje que, de forma discreta, actúa a favor de su partido. Se trata, por tanto, de un concepto informal y metafórico que designa el conjunto de actividades realizadas a la sombra, por determinados miembros de una organización política, para asegurar su funcionamiento interno, resolver conflictos, gestionar crisis, controlar disidencias o influir discretamente en decisiones estratégicas. Nació este concepto con el Watergate de Richard Nixon, cuando designó a un grupo de personas para evitar filtraciones perjudiciales. En España, llegó con la Transición, popularizándose con Adolfo Suarez para referirse a su equipo de colaboradores más cercanos, encargados de asegurar la estabilidad institucional, mientras nacía el nuevo sistema democrático. Pero como somos más intensos que nadie, hoy día los fontaneros políticos van mucho más allá, y en lugar de limitarse a evitar filtraciones o dar estabilidad, lo que hacen es justo lo contrario: desestabilizar, desprestigiando a personas y entidades para beneficiar a un grupo político, buscando suciedades y secretillos más o menos interesantes de las personas encargadas de investigar a su jefe. O sea, de los policías, guardias civiles, jueces y fiscales.
El máximo exponente de esta figura por ahora es Leire Díez, aunque ella lo niega, porque dice que está escribiendo un libro (estas navidades, entre el del rey demérito, el de Juan del Val y el de Leire en su caso, no voy a dar abasto). Será o no será fontanera del PSOE, pero intrépida, arriesgada, imaginativa y muy segura de sí misma (o empoderada si lo prefieren) sí lo está. Lo que ha largado en sus reuniones clandestinas le está costando una investigación judicial, que acabará o no en juicio oral y en condena, pues papeletas parecer ser que ha comprado, y no precisamente de la lotería de Navidad, con su anuncio absurdo de este año. Iba -la escritora según ella, fontanera para los demás-, según decía, a las reuniones siendo la mano derecha de Santos Cerdán, al que informaba para que se lo trasmitiera a Sánchez, Bolaños y García Ortiz. Soy la persona que ha puesto el PSOE para ver qué hay detrás de esto, afirmó. El presidente ha dicho que esto se limpia caiga quien caiga. Y en una de esas reuniones dijo al fiscal Stampa que daría datos de jueces y fiscales a Cerdán. Denunciada por intentos de soborno de dos fiscales. Afirmaba que actuaba en nombre del partido. En fin, que no lo tiene fácil en el caso de que no sea verdad lo que supuestamente hizo y dijo. Pero si lo es, otros lo tendrán mucho peor. Va a tener que desatascar más de una cañería si quiere salir indemne de todo esto. Lo curioso del tema es que nadie la ha desmentido. Si alguien dice que actúa en mi nombre y encima para cometer delitos como el de cohecho, me faltan piernas para ir al juzgado de guardia a denunciarlo. ¿Quien calla otorga, o es que no pueden desmentirla, o es que no quieren más líos y por eso es mejor no entrar al trapo de mentiras, bulos, fachoesfera y similares, para no dar pábulo a personas fantasiosas con ánimo de protagonismo?
Con lo bonita que es la profesión de fontanero -que lo mismo te da agua que te libra de una inundación-, para que se les compare con personajes que se mueven subrepticiamente dentro de las cañerías para pelotear y medrar con sus jefes, y conseguir un ascenso dentro de un determinado partido u organización.
El tiempo nos dirá si era un farol lo de Leire. Si mentía o era verdad todo lo que ha dicho, incluido lo de fiscales que la denunciaron. ¿Es verdad que era la mano derecha de Cerdán, y que actuaba por orden, o al menos conocimiento de Sánchez?
Ay, fontanera, la que te espera por dicharachera.
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