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Opinión | Miel, limón & vinagre

Zohran Mamdani, woke is back

Zohran Mamdani.

Zohran Mamdani.

"¡Hola, Nueva Yoooooork!". Con este grito de bienvenida comenzaba uno de los vídeos de campaña más virales del nuevo alcalde de la ciudad más poblada de Estados Unidos. La frase no está traducida, ya que Zohran Kwame Mamdani (34 años) se atrevió con el español pese a no hablar ni papa.

Siempre se ha dicho que, con solo dos partidos con posibilidades de alcanzar el poder en Estados Unidos, los perfiles de los candidatos han de ser moderados para alcanzar el consenso. Sin embargo, en tiempos de Donald Trump, la bestia naranja que devoró a los republicanos para imponer la ideología MAGA, la templanza no funciona, y quien ha dado un golpe sobre la mesa en la ciudad del mismísimo presidente ha sido un socialista y musulmán al que el republicano le saca 45 años.

No fue fácil. Muchas facciones del Partido Demócrata, las mismas que le cerraron la puerta a Bernie Sanders en 2016, lucharon para impedir que Mamdani ganara las primarias. No lo consiguieron y Andrew Cuomo, exgobernador del estado de Nueva York y presunto favorito —al menos, por el establishment—, se lanzó como independiente para evitar que lo que considera izquierda radical cogiera el bastón de mando.

Los memes de mal gusto vinculando el atentado de las Torres Gemelas del 11-S con Mamdani corrieron como la espuma. Que el musulmán, además, denunciara el "genocidio" en Gaza y apoyara las sanciones y el boicot al Estado judío le valieron el sambenito de antisemita, palabras mayores en Estados Unidos. Sin embargo, jamás se achantó y defendió que antisionista, que sí que es, no es antisemita. Hasta se unió a la actriz Cynthia Nixon (la pelirroja de Sexo en Nueva York) en una huelga de hambre de cinco días en apoyo de un alto el fuego inmediato en la Franja.

Está por ver que pueda cumplir las promesas que defendió durante la campaña, algunas que nunca se han llevado a cabo en esta España nuestra que algunos consideran roja y comunista. Entre otras, cuidado infantil gratuito para todos los niños de Nueva York desde las seis semanas hasta los cinco años de edad, eliminar las tarifas en todos los autobuses de la ciudad y crear cinco supermercados subsidiados por el Gobierno, uno en cada distrito. Esta última idea se la pudo haber robado a Podemos. En materia de vivienda, el gran problema de la Gran Manzana, el socialista apuesta por congelar el precio de más de dos millones de viviendas de alquiler. Allí, el arrendamiento medio está por encima de los 4.000 dólares y el neoyorquino medio, pese a la imagen ofrecida por series como Succession, ni viaja en helicóptero ni calza unos Manolo Blahnik para bajar a comprar el pan.

Con este panorama, Trump llamó a Mamdani "lunático comunista al 100%". Incluso, puso en duda la legalidad de su llegada a Estados Unidos, llegando a amenazarle con la expulsión. De padres indios —una cineasta y un académico en estudios poscoloniales—, el alcalde electo nació en Kampala, Uganda, en 1991. De hecho, mantiene la doble nacionalidad. Trump no fue el único al que asustaba la posibilidad de que un socialista llegara al poder en NYC. Fueron varios los multimillonarios que financiaron campañas como la de Cuomo en un último intento para evitar la tragedia.

A cada golpe que recibía, Mamdani sonreía con más fuerza. Hasta la noche gloriosa de primarias, cuando, dirigiéndose a Trump, le pidió que subiera el volumen: "Pediremos cuentas a los malos propietarios, porque los Donald Trump de nuestra ciudad se han acostumbrado a aprovecharse de sus inquilinos. Acabaremos con la cultura de corrupción que ha permitido a multimillonarios como Trump evadir impuestos y beneficiarse de exenciones fiscales. Nos mantendremos al lado de los sindicatos y reforzaremos la protección de los trabajadores, porque sabemos, al igual que Donald Trump, que cuando los trabajadores tienen derechos inalienables, los patrones que buscan explotarlos se vuelven muy pequeños. Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes: una ciudad construida por inmigrantes, animada por inmigrantes y, a partir de esta noche, dirigida por un inmigrante. Así que escúcheme bien, presidente Trump, cuando le digo esto: para llegar a nosotros, tendrá que pasar por encima de todos nosotros".

Normal que la izquierda de todo el mundo se llene de esperanza al escuchar un discurso así. Sin embargo, huelga recordar que Nueva York ni es todo Estados Unidos ni se puede comparar con nada. Pese a esto, que vivan los políticos que son capaces de emocionar a su electorado.

Damas y caballeros, ha llegado a Nueva York un alcalde inmigrante, musulmán y socialista. Woke is back!’. Que tiemblen los cryptobros.

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