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Opinión | Noticias del Antropoceno

Europa humillada

El presidente de EEUU, Donald Trump

El presidente de EEUU, Donald Trump / Europa Press/Contacto/Andrew Leyden

Ya sabemos que Donald Trump es un enemigo declarado de la Unión Europea, aunque pueda admirar ocasionalmente el boato republicano francés o las liturgias ancestrales de la monarquía británica. Excepto eso, todo es desprecio por potencias cuyo pasado imperial quedó muy atrás en el tiempo. Los republicanos americanos (gente rica y soberbia donde las haya) gustan de referirse a Europa como un parque de atracciones histórico, cuando no directamente como un balneario para ancianos. Para esta gentuza, el Estado de Bienestar europeo es puro socialismo (con toda la carga negativa de este término para la ultraderecha americana), una especie de entreguismo a la causa comunista por la puerta de atrás. Ellos prefieren las cartillas de alimentos (40 millones de norteamericanos las necesitan) y dejar que los marginados se pudran en su propia miseria. En Estados Unidos, más te vale que te hagas rico cuanto antes, no vayas a caer enfermo, tú o tus hijos, y te arruines en el intento de superar tu dolencia a golpe de facturas astronómicas de médicos y hospitales.

Ese proceso de desprecio de Europa y de humillación de sus Gobiernos y ciudadanos, parece que va a tener su expresión más lamentable con el falso cierre de la guerra de Ucrania. En vez de proporcionar a los ucranianos las armas defensivas y ofensivas para expulsar a los invasores rusos, Donald Trump demuestra otra vez que es un pelele en manos de Vladimir Putin, dando pábulo a la información sobre el compromat al que está sometido por las fotos de sus orgías con putas rusas cuando fue a negociar un hotel con su marca.

Dicho esto, la dignidad de Ucrania no está en juego ni mucho menos, como dijo Zelenski en su último discurso a la nación la semana pasada. Ucrania ha asegurado su dignidad para siempre impidiendo que Rusia la subyugue como nación. Perder ante una potencia nuclear, que la supera ampliamente en población y tamaño, no es ni mucho menos una indignidad. Lo indigno es que los rusos hayan invadido militarmente un país soberano para capturar parte de su territorio. Eso les llenará de infamia el resto de su historia.

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