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Opinión | El blog del funcionario

Franco debería volver a las escuelas

Franco, con uniforme de gala en 1966.

Franco, con uniforme de gala en 1966. / El Periódico

Cincuenta años se cumplen de la muerte de la dictadura en España, cincuenta años que aquel retrato que había en nuestras clases se descolgara. Desde ese momento, la historia de la dictadura prácticamente desapareció en los libros, un fallo que hoy estamos pagando, y es que ya sabemos que quien olvida su pasado, está condenado a repetirlo.

No puede ser que nuestra memoria pivote a duras penas en nuestros historiadores, escritores, directores de cine, o que sean esos ‘guardianes de nuestro pasado’ constituidos en Asociaciones de la Memoria, donde recaiga la responsabilidad de hacer llegar a nuestros hijos e hijas, nietos y nietas, lo que significó para la sociedad española vivir durante cuarenta años en una dictadura.

Que España siga siendo un país donde miles de compatriotas sigan en cunetas olvidadas, que haya un porcentaje importante de nuestros jóvenes que crean que con Franco se vivía mejor, cuando hubo tanto sufrimiento en nuestras calles y barrios en aquellos años oscuros y tristes, donde la libertad era sesgada de manera autoritaria, y primero llegaba la hostia y después la pregunta, es más necesario que nunca que cincuenta años después, Franco vuelva a las aulas.

En estos días, estamos viendo documentales a pares para rescatar la memoria, pero lamentablemente lo único que está consiguiendo es que algunos volvamos a regresar al pasado y poco más, la inmensa mayoría de nuestros jóvenes ni le interesa lo que ocurrió hace cincuenta años y mucho menos saben, quienes son aquellos y aquellas personas que se dejaron algo más que la piel para que la democracia volviera sin tara alguna, aunque es evidente que eso no ocurrió.

Las últimas palabras del Rey Juan Carlos en sus memorias autorizadas, ensalzando cincuenta años después al propio Franco, es la prueba del algodón de que nuestra transición, aquella que fue tachada de ejemplar, no lo será si seguimos escondiendo en nuestros colegios e institutos nuestra verdadera historia.

El mejor homenaje que le podemos hacer a los miles de compatriotas que están por esas cunetas de dios, sería que Franco volviera a las escuelas, no en forma de fotografía junto a un crucifijo, sino a los libros de historia.

Hoy, cincuenta años después vuelven a oírse amenazas, insultos, desprecios, divisiones, confrontaciones, hay quienes hablan de lanzallamas y cárceles, de tanques y criminales, de buenos y malos, de españoles de bien y de izquierdas. Y antes de que sea demasiado tarde, y que los nietos de Franco propongan reescribir nuestra historia, la de todos los españoles, sería bueno que lo recuperáramos y le hiciéramos un hueco grande en nuestros libros de historia.

Artículo dedicado al profesorado que sigue luchando porque la historia no se olvide ni se esconda detrás de un retrato o en un armario.

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