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Opinión | Las fuerzas del mal

@enriqueolcina.bsky.social

Más jamones

La estrategia de Vox de dejar que al cerdo le llegara su San Martín sería legítima si no fuera porque ellos son también responsables políticos de esos muertos

Imagen de archivo de Carlos Flores y Carlos Mazón.

Imagen de archivo de Carlos Flores y Carlos Mazón. / Germán Caballero

Si observamos las decisiones políticas que han marcado el país en el último año podemos ver que, por ejemplo, la deficiente respuesta de la Administración encargada de la gestión de la dana en la Comunidad Valenciana puso las pilas al resto de administraciones autonómicas. Donde antes se hablaba de pitidos orwellianos, ahora ni se comenta ni a nadie se le pasa por la cabeza repetir semejante estupidez o denigrar una herramienta que hubiera podido salvar vidas en Catarroja, Requena o La Hoya de Bunyol por ponerse la medallita de luchador de la libertad individual.

Que quien tiene ojos donde los tiene que tener, gracias a las infraestructuras del Estado, te avise de que te puedes ahogar es algo que mucha gente de nuestro más inmediato pasado habría agradecido horrores, sobre todo porque a algunos de ellos les habría salvado la vida. La dana de Valencia hizo que las comunidades autónomas no se anduvieran con chiquitas para pedir estados de emergencia y las causas de los mismos.

Recordemos que, desde lo de Valencia, otras danas, el apagón, los incendios forestales, mostraron las costuras y las vergüenzas de años de desinversión en servicios públicos. Tanto es así que las alarmas a los móviles y las peticiones explícitas de declaraciones de estado, para que el Gobierno central se hiciera cargo de la situación, han volado raudas en ocasiones que, de no haber mediado doscientos once muertos, estarían siendo usadas para ponerle la zancadilla al Ejecutivo de Sánchez.

Todavía hoy Mazón, en sede parlamentaria, tiene la poquísima vergüenza y el último recurso de presentarse como víctima, sin reconocer que su verdugo no fue su incompetencia, sino algo peor: la pura desidia de no querer saber nada mientras sospechamos que se enteraba de todo. Y Mazón es un responsable político que, al igual que Ábalos y a diferencia, sin ir más lejos, de Santos Cerdá, se aferra a su escaño para salvaguardar su aforamiento y encontrar, quizás, un juez más favorable que el predeterminado si le tocara ser un ciudadano normal.

Sin embargo, hay un actor que desde el fondo mira cómo todo se desenvuelve sin hacer nada después de haber hecho mucho. Tenemos que recordar que antes de que Vox abandonara el Ejecutivo valenciano, la decisión de no poner en marcha la unidad de emergencias -esas mismas emergencias que no funcionaron- se había tomado, en parte, gracias a esa formación. La estrategia de Vox de dejar que al cerdo le llegara su San Martín sería legítima si no fuera porque ellos son también responsables políticos de esos muertos, precisamente por ese recorte, porque ya hubo una anterior ocasión, un incendio, el que la Generalitat tuvo que llamar a la UME. Vox ha tenido un papel similar en las emergencias de Castilla y León, con incendiarias consecuencias.

Vox niega el cambio climático, que ocasiona incendios e inundaciones nunca vistas, mientras recorta servicios fundamentales para su lucha y prevención, bien desde el Gobierno, bien desde el necesario apoyo a los presupuestos. Mientras negocian el sustituto de Mazón miran con codicia las encuestas de la Comunidad Valenciana, creo que sin acabarse de creer que los ciudadanos no los vean como los mamporreros, durante un año, de semejante sainete. Hablo de Valencia porque aquí ocurre tres cuartos de lo mismo: Antelo llama inútil al Gobierno murciano mientras lo sostiene y deja que suframos esa misma inutilidad sin ponerle remedio, ofreciéndose, al igual que en Valencia, como salvadores del estropicio. Y mira, no me mandes más jamones.

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