Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Mamá está que se sale

Abogada

Fiesta y siesta

Recuperemos la vida: a paseo la productividad infinita

El pensador Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025.

El pensador Byung-Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. / EFE/Juan González

Honremos a la vida. Rebelémonos contra la tiranía del solo trabajar. Más fiesta y más siesta. Acabo de leer el discurso de Byung-Chul Han -no te apures, yo tampoco tenía ni idea de quién era, e imagínate para teclearlo aquí-. Te sonará más si te digo que es el último premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, y lo que te acabo de decir es un poco su filosofía.

Y no, no creas que es un defensor de la poca productividad o de los ninis. Para nada. Lo que defiende Byung-Chul Han es la reconexión con nuestra esencia. Y, para ello, se sirve del recurso clásico de los filósofos: llamar la atención de quien lo escucha. Porque esa es la función del filósofo, la de despertar la mente de quien le oiga. Como el que da unas palmadas al aire.

Debemos despertar y reconectar. Nos hemos convertido en esclavos de nuestros propios inventos. Aunque ya no existan las antiguas esclavitudes, no somos más felices, porque seguimos sin ser libres. Nosotros mismos hemos creado otras formas de esclavitud; ahora nos esclavizan los logros, las metas infinitas hacia las que correr. Como nos las hemos marcado nosotros, nos creemos libres, pero solo hemos cambiado de dueño. Ahora somos nosotros los que nos azotamos para exigirnos más y más. Hasta reventar. Es lo que en la actualidad se llama el síndrome ‘burnout’. Somos la sociedad de la gente quemada.

Luego está su particular visión sobre los smartphones, las redes sociales o la inteligencia artificial. Da pena, porque son tres inventazos, paradigmas de la revolución tecnológica que estamos viviendo, pero que, pudiendo facilitarnos la vida -nos la facilitan, y mucho-, también se han convertido en potenciales armas de destrucción masiva.

El teléfono me sigue pareciendo una herramienta terriblemente útil, pero no me negarás que es un ladrón de tiempo de categoría. Yo tengo que quitármelo de la vista para hacer algo importante. Me reconozco adicta, piensa lo que quieras. Byung-Chul Han dice que es porque nos hemos convertido en instrumentos de nuestros teléfonos. Nosotros hacemos lo que ellos quieren, y no al revés, ¿cómo te quedas?

Con su opinión sobre las redes sociales, directamente puedes ponerte a llorar, aunque seguro que te lo imaginas: eran un invento fantástico para estar conectados, como en su día fueron las cartas o el teléfono -de cable-, y, sin embargo, están llenas de odio, bulos y agresividad. En otras palabras: no nos sirven para socializar, sino que por culpa de ellas nos distanciamos. ¿El motivo?, que nos han deshumanizado: nos aíslan, nos vuelven agresivos y nos roban la empatía.

La palma se la lleva la inteligencia artificial. No hay que ser Bill Gates para saber que, en malas manos, puede servir para manipular y controlar.

Frente a este panorama sombrío, tenemos la receta de este hombre: reconectar.

Hagamos una fiesta, compartámonos. Descansemos con una buena siesta, cuidémonos. No se trata de arrancar los cables, ni volver a las cavernas, sino de reconectar con nuestra esencia. Con la moral, el civismo, la responsabilidad, la confianza, la amistad, el respeto... Volvamos al inicio.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents