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Opinión | El blog del funcionario

Subida lineal para empleados públicos: ¡Ahora o Nunca!

Ahora, con la anunciada subida para el año 2027, en donde se acuerda que los empleados públicos no pierdan poder adquisitivo, se presenta la mejor ocasión posible para frenar una injusticia que lleva cometiéndose décadas con los trabajadores públicos que menos cobran.

La gasolina vale igual para uno que gana cinco mil euros que para otro que gane 1.300, el café o el desayuno que te sirven, su precio no va en función de si eres un A1 o un C2 o un D, el parking o la zona azul tampoco entiende de marcas de coche, en cambio, para alguien que gane tres mil euros al mes, si se le sube un 3%, significa que su salario se irá casi a los 3.100 euros, mientras alguien que cobre neto 1.300, con esa misma subida, su salario no llegaría ni a los 1.340 euros, es decir, si antes de la subida la diferencia era entre ambos empleados públicos de 1.700 euros, después de ella, la brecha se va hasta los 1.760 euros, es decir uno cobraría casi 1.200 euros al año más, mientras que los ‘desgraciados’ su subida se iría a menos de quinientos euros año.

Lo que me sorprende por desgracia, es el silencio cómplice de las organizaciones sindicales, sobre todo las denominadas de clase. Más aún, entiendo que los sindicatos corporativos y aquellos compuestos por la élite de la administración, defiendan no solo ponerle un + a su categoría, lo que supondría sin duda un incremento paralelo, sino que sea la subida porcentual que la determine el ingreso que cada uno cobre, pero que aquellas organizaciones sindicales que van por ahí defendiendo al trabajador de a pie, los que ponen el grito en el cielo ante la brecha salarial entre hombres y mujeres, los que cuando hay que sacar músculo en una manifestación o concentración llaman a sus puertas, sea ahora, cuando tienen la posibilidad de demostrar que luchan porque los de abajo no siempre pierdan, escondan la cabeza y se tapen la nariz.

Si yo fuera Francisco Lucas, o peor aún, su asesor, le aconsejaría que se fuera a la puerta de la Consejería de Hacienda y a las del Ministerio de Función Pública, acompañado de las líderes sindicales regionales, que no ganan precisamente el salario mínimo interprofesional, y pidieran a viva voz una Subida Salarial Lineal para los empleados públicos.

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