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Opinión | El Canal del Funcionario

Juego sucio en el centro de discapacidad de Churra

Puerta principal del centro para personas discapacitadas de Churra, esta semana.

Puerta principal del centro para personas discapacitadas de Churra, esta semana. / L.O.

‘Buenos días, Me es grato comunicaros que la Directora General de Personas con Discapacidad, Doña M. Concepción Ruíz (hoy Consejera), me pide que haga extensivo su agradecimiento a todos los profesionales del CPD de Churra, por el trabajo diario que venimos haciendo y por el buen hacer demostrado en la detección precoz y bloqueo del brote COVID-19 en nuestro Centro. Un Cordial saludo: F.J.M.M. Director del CPD de Churra’

Enero de 2021.

Así reza el mensaje que la hoy Consejera Conchita Ruíz enviaba a los trabajadores del Centro de Churra, y que ahora, en un informe provisional que habría que averiguar quién ha filtrado, pone a un grupo de trabajadoras y trabajadores a los pies de los caballos.

Un informe por cierto, que de ser verdad, nadie entiende por qué el responsable del centro no inició los trámites oportunos para abrir expedientes informativos y sancionadores a todas las personas que según él, han tenido un comportamiento vejatorio hacia su persona, pero lo más grave, es que el propio informe, pone a la propia institución (IMAS) contra la espada y la pared, ya que si es cierto que desde hace más de una década: ‘existe un clima laboral, desde 2014 con tensiones y enfrentamientos tanto entre compañeros de la misma categoría profesional como de distinta’, habría que preguntarse qué ha hecho el propio IMAS para paliar esa grave situación.

Reconozco que me hubiera gustado ver un informe sobre las deficiencias del centro, su histórica y a veces angustiosa falta de personal, llevo años pidiendo un Plan en el IMAS para luchar contra las carencias físicas y psíquicas que sufren sus trabajadoras, mayoritariamente mujeres, y que según muchos estudios, les acarrearán problemas muy serios en sus últimos años de vida, donde se estima en diez años la esperanza de vida menos que tendrán frente a otras compañeras de la misma categoría.

También reconozco que me hubiese gustado un informe poniendo en valor el trabajo de un servicio que seguramente es de los más duros que se ejercen en la administración regional, y que existiese una comisión profesional donde se determinaran sus condiciones laborales y físicas.

Y ya puestos a pedir, me hubiera gustado que alguien me hubiera respondido a las mil preguntas que he hecho en los últimos años sobre el deterioro de este servicio y su constante privatización. Nadie jamás dio una respuesta a la deriva de un servicio que dejó hace mucho tiempo su vertiente educativa y que apostó por convertirse en un ‘estanco sociosanitario’.

Si hay profesionales que han sobrepasado el ámbito de sus competencias, hay procedimientos internos para que sean evaluados y sancionados en su caso, pero realizar un informe, provisional, donde se pone algo más que en duda la actuación de sus profesionales, es tirarse piedras sobre su propio tejado.

Ya le gustaría a ‘ese grupo de auxiliares’ tener la fuerza y capacidad para poner o quitar responsables, más aún, ojalá muchos empleados públicos fueran a trabajar silbando en vez con una cara de desidia y desmotivación como ocurre, y ojalá sobre todo, un día, alguien quiera recuperar el IMAS como una de nuestras joyas educativas de la corona, pero me temo que lo que ha ocurrido en estos días, es un paso más en busca de su deterioro y posterior privatización.

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