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Opinión | Noticias del Antropoceno

Los Estados Unidos y su patio trasero

Un presidente norteamericano, James Monroe, definió el imperativo geopolítico que se conoce por su nombre: la doctrina Monroe. Según el pensamiento imperialista de Monroe , «América es para los americanos». Solo hay que imaginar la reacción de Occidente si China quisiera establecer ahora el mismo principio estratégico: «Asia para los asiáticos». Y es que la doctrina Monroe avisaba a las potencias europeas en 1823 de que no se inmiscuyeran en los asuntos del hemisferio americano, una región a la que los embravecidos estadounidenses contemplaban como su patio trasero. Ese sentimiento de superioridad se vio reforzado tras la victoria sobre el decadente imperio español en Cuba y Puerto Rico. La doctrina Monroe era de facto un aviso a los españoles, aunque de paso se ponía coto a las aspiraciones de franceses e ingleses, que habían colonizado parte del Caribe.

En los años setenta del siglo XX, la doctrina Monroe se vio puesta en cuestión por la Unión Soviética, que recibió con los brazos abiertos a los revolucionarios cubanos e intentó colonizar otros países del Cono Sur americano con la misma táctica que en Europa del Este: fomentando el acceso de la izquierda al poder democráticamente, para instaurar a continuación una dictadura comunista. Ese era el juego de la URSS en Brasil primero y en Chile y Argentina después. Los Estados Unidos reaccionaron sin miramientos y pilotaron golpes militares en dichos países.

En estos momentos, Marco Rubio, una reencarnación de Monroe, ha virado la política de indiferencia estadounidense de las últimas décadas hacia políticas activas de erradicación de la izquierda en su patio trasero, espoleados en este caso por la creciente ‘intrusión’ china en el hemisferio. Venezuela, Colombia y Brasil ya están sufriendo las consecuencias negativas de esta nueva reorientación estratégica, con Argentina y presumiblemente la nueva Bolivia de derechas beneficiándose de las positivas.

La acumulación de navíos de guerra y sus correspondientes marines frente a Venezuela quiere demostrar que la cosa va en serio. Maduro y sus compinches piensan que la cosa no irá a mayores. Marco Rubio y Trump esperan que los militares de Venezuela se comporten como los de Brasil, Chile y Argentina en los setenta. Probablemente en vano.

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