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Opinión | El canal del funcionario

¿Por qué Vox sigue ganando votos?

Que todavía haya gente que crea que eso del cambio climático, como dice uno de los niños pijos de Vox en el Congreso, son "idioteces", debería ser algo más que preocupante

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante una rueda de prensa en la sede de Vox.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante una rueda de prensa en la sede de Vox. / Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

Cada encuesta que aparece ratifica que la hemorragia que tiene el Partido Popular en su lado derecho sigue sangrando, y no solo no son capaces de detenerla, sino que esta aumenta significativamente.

Si a ello le sumas que la izquierda no necesita la amenaza de la llegada de la ultraderecha para autolesionarse una y otra vez, el final puede que ya esté escrito.

Si alguien quiere minimizar o ridiculizar a los votantes de Vox, diciendo que al partido que dirige con mano de hierro y con más sombras que luces en su financiación el todopoderoso Santiago Abascal, que quita y pone a sus dirigentes territoriales a golpe de dedo, argumentando que solo los negacionistas, machistas, jóvenes clasistas, racistas, xenófobos, toreros y cazadores son sus votantes, por cierto, el otro día un buen amigo mío me dijo una frase que me dejó preocupado: ‘No todos los que votan a Vox son terraplanistas, pero todos los terraplanistas votan a Vox’, sino que el partido ultra ha encontrado en el miedo su mejor aliado para ganar adeptos, y es que no habría que olvidar que en estos momentos ‘El miedo se viste de color negro y viaja en cayuco’.

Basta con darse un paseo por esas ‘asambleas populares’ que hay en toda España y que son fáciles de identificar, en la gran mayoría en la puerta pone ‘Bar – Restaurante’ para darse cuenta de que Abascal ha encontrado un filón en la inmigración y el negacionismo.

Que haya gente que ignore los datos reales sobre inmigración, violencia, aportaciones al PIB, etc., algunos lo podríamos entender que no compartir, pero que a fecha de hoy, todavía haya gente que crea que eso del cambio climático, como dice uno de los niños pijos de Vox en el Congreso, son "idioteces", debería ser algo más que preocupante, y es que la emergencia climática no solo está trayendo catástrofes para nuestras lechugas o sandías, sino que empiezan a emitir facturas en forma de muerte.

Anteponiendo en la vecina Comunidad Valenciana el Partido Popular la voz de sus ciudadanos a un pacto donde pierde la memoria democrática, la lucha contra el cambio climático y gana una política antiinmigración deshumanizada y a veces cruel, lo único que conseguirá Feijóo, al margen de tener un nuevo presidente autonómico, será engordar el monstruo que terminará devorando al propio Partido Popular.

En Francia o Italia, los partidos conservadores tradicionales han desaparecido, siguen siendo engullidos por partidos extremistas, y en España estamos más cerca de los que algunos creen en empezar a ver el principio del fin del Partido Popular como gobierno de Estado si no cambian de rumbo.

En el juicio que nunca debió celebrarse, el del fiscal general, quien ganará al final no será Ayuso ni su novio ni tampoco el propio fiscal y mucho menos la institución, quien vencerá y por goleada serán aquellos que siguen diciendo que esto solo lo soluciona un tipo como Abascal.

Lo primero que va a hacer Santiago, me dice un hombre en un bar que llama a Franco el ‘Tío Paco’ es devolver al caudillo a su sitio, del que nunca debió salir. Tiempo al tiempo.

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